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OUTLOOK MULTIACTIVO DE MITAD DE AÑO - IDEAS DE INVERSIÓN

Cuatro ideas para navegar la incertidumbre sin renunciar a las oportunidades

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2027-06-30
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Supriya Menon, Multi-Asset Portfolio Manager
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Maria Vittoria Venezia, Investment Specialist
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Este artículo es un extracto de nuestro Outlook de inversión de mitad de año, en el que especialistas de toda nuestra plataforma de inversión comparten sus análisis sobre las fuerzas económicas y de mercado que prevemos que influirán en las carteras.

Aspectos destacados

  • En el segundo semestre de 2026, el contexto macroeconómico y de mercado ha evolucionado de forma distinta a la prevista inicialmente, con unos beneficios empresariales superiores a lo esperado y la geopolítica emergiendo como una fuente relevante de riesgo a la baja. Ante este contexto cambiante, presentamos cuatro ideas que los inversores deberían tener en cuenta.
  • En primer lugar, adoptar una nueva perspectiva sobre las compañías de alta calidad puede ofrecer a los inversores en renta variable una fuente de rentabilidad resiliente frente a un escenario de elevada volatilidad.
  • En segundo lugar, aprovechar de forma selectiva las tendencias estructurales puede reforzar la diversificación y el potencial de rentabilidad. Las infraestructuras cotizadas son un buen ejemplo de ello.
  • En tercer lugar, un entorno más fragmentado y complejo para la renta fija puede reforzar la necesidad de una construcción de cartera más deliberada y de una selección activa de valores.
  • Por último, en un entorno de menores expectativas de rentabilidad por beta en renta variable, el alfa probablemente desempeñará un papel cada vez más relevante para alcanzar los objetivos de rentabilidad, reforzando el argumento a favor de fuentes de retorno menos dependientes de la dirección del mercado y más resilientes a lo largo de los distintos ciclos.

Al adentrarnos en el segundo semestre de 2026, resulta oportuno analizar cómo ha evolucionado el año frente a nuestras expectativas. Aunque ya anticipábamos un entorno propicio para la renta variable, los beneficios empresariales han sido incluso más sólidos de lo previsto por el mercado. Esta fortaleza, liderada por Estados Unidos y los mercados emergentes, se está extendiendo cada vez más al resto del mundo. Por el contrario, el panorama geopolítico se deterioró rápidamente en marzo, lo que tiene implicaciones negativas para la inflación, la credibilidad de los bancos centrales y la sostenibilidad de la deuda pública que aún están por materializarse en su totalidad.

En este contexto, presentamos algunas ideas que los inversores deberían considerar de cara a la segunda mitad del año.

1. Renta variable: considerar la calidad como un ancla de la cartera

Aunque la calidad ha sido durante mucho tiempo un pilar de la inversión en renta variable, recientemente la rentabilidad del factor no ha sido la mejor, lo que ha generado dudas sobre su papel en las carteras. Desde nuestro punto de vista, esto refleja la necesidad de reconsiderar la definición de calidad en el entorno actual, más que un cambio en sus ventajas fundamentales.

Las definiciones tradicionales de calidad suelen basarse en métricas retrospectivas que pueden dejar de captar las características capaces de impulsar la resiliencia y el crecimiento. Creemos, por el contrario, que la calidad debe analizarse desde una perspectiva más dinámica y orientada al futuro. Una forma de plantearlo es considerar la calidad como una característica que determina si las compañías son capaces de transformar los cambios de tendencia en el crecimiento en resultados positivos sostenibles. Estas oportunidades suelen identificarse con mayor eficiencia en compañías capaces de demostrar un fuerte control sobre los principales motores operativos, un sólido historial del equipo gestor y resiliencia en el balance.

La reciente dinámica de los mercados está reforzando este cambio de enfoque. Las compañías de crecimiento de calidad, tradicionalmente líderes del mercado, ya no parecen capaces de justificar sus elevadas valoraciones en un contexto de mayores presiones sobre los márgenes y revisiones a la baja de los beneficios. Un universo más amplio de compañías, incluidas algunas históricamente consideradas más cíclicas, ha mostrado una mejora de sus fundamentales, con una generación de flujo de caja libre más sólida, mayores retornos sobre el capital y perfiles de crecimiento más resilientes. En este entorno, la calidad no ha desaparecido; lo que ha cambiado es su definición.

Creemos que capturar la calidad hoy exige ir más allá de las clasificaciones tradicionales y reconocer que están surgiendo nuevas fuentes de crecimiento sostenible y solidez financiera en un conjunto de oportunidades más amplio. En nuestra opinión, esta evolución refuerza la tesis de un enfoque activo con la flexibilidad necesaria para adaptar la definición de calidad a medida que cambia el liderazgo del mercado, sin dejar de lado compañías con fundamentales sólidos y capacidad para generar crecimiento compuesto sostenido.

2. Infraestructuras cotizadas: aumentar la exposición a las tendencias estructurales

Una cartera de renta variable bien estructurada puede potenciarse mediante una exposición cuidadosa a las tendencias seculares. Las infraestructuras cotizadas destacan en este sentido al ofrecer una vía de acceso atractiva a temáticas generacionales como la IA, la transición energética y la seguridad. El conocido «trilema» energético —la necesidad de equilibrar fiabilidad, asequibilidad y sostenibilidad— se ha vuelto más complejo en los últimos años y ha evolucionado hacia un «cuadrilema». La energía debe seguir siendo fiable, asequible y sostenible, pero ahora la capacidad de suministro eléctrico debe crecer para responder a una demanda creciente. La IA se ha convertido en un nuevo motor de demanda, lo que ha provocado un crecimiento del consumo eléctrico en los mercados desarrollados varias veces superior al observado en décadas anteriores.

Sin embargo, la generación eléctrica es solo uno de los elementos necesarios para responder al aumento de la demanda energética. En gran parte del mundo desarrollado —especialmente allí donde las energías renovables han crecido con rapidez—, la capacidad de generación ha superado la capacidad de la red para transportar y distribuir la electricidad. En conjunto, el incremento de la generación eléctrica y la modernización de las redes energéticas apunta a una inversión sostenida a largo plazo que no se limitará a 2026, sino que se mantendrá durante las próximas décadas.

Las utilities reguladas ocupan una posición central en el actual cambio estructural de la demanda. Respaldadas por un entorno regulatorio cada vez más favorable, ofrecen exposición a potentes temáticas generacionales de crecimiento, como la electrificación y la IA, sin asumir la volatilidad típicamente asociada a estas áreas.

3. Renta fija: adoptar un enfoque más deliberado

A pesar de que el entorno para la renta fija se ha vuelto más complejo, sigue siendo un componente esencial en una cartera diversificada. La desglobalización, la dinámica desigual de la inflación y la creciente preocupación por la sostenibilidad de la deuda —agravadas por las últimas tensiones geopolíticas en Oriente Medio— están impulsando una mayor divergencia en las políticas de los bancos centrales y en las trayectorias económicas.

Esto tiene importantes implicaciones para los inversores en renta fija. Ya no se trata simplemente de mantener bonos como complemento de la renta variable, sino de adoptar un enfoque más deliberado a la hora de construir el bloque de renta fija de las carteras. La flexibilidad y la selección de valores son fundamentales y, en nuestra opinión, favorecen un enfoque activo orientado a aprovechar las oportunidades derivadas de la dispersión y la divergencia entre regiones y sectores.

En este entorno, el crédito con grado de inversión puede actuar como elemento diversificador. Al ser emitidos por empresas financieramente sólidas, el riesgo de impago de estos bonos se ha mantenido tradicionalmente en niveles bajos, incluso en épocas de recesión. Además, sus fluctuaciones de precios tienden a ser menos pronunciadas que en los segmentos de mayor riesgo del mercado de crédito.

La gestión activa en renta fija no solo ayuda a proteger las carteras durante las fases bajistas del mercado, sino que permite a los gestores aprovechar la ampliación de los diferenciales para comprar bonos con fundamentales sólidos a precios inferiores a su valor estimado, al centrarse tanto en la evolución del precio como en la generación de ingresos. Este enfoque puede generar rentabilidades atractivas cuando los mercados se estabilizan y los diferenciales vuelven a estrecharse. Dar prioridad a flujos de caja estables y fundamentales sólidos, así como a puntos de entrada atractivos provocados por presiones técnicas —y no por un deterioro crediticio—, puede ayudar a los inversores a afrontar periodos de tensión en el mercado.

4. Diversificación: buscar fuentes de rentabilidad independientes del mercado general

Históricamente, los inversores han recurrido a una combinación de renta variable y renta fija para diversificar sus carteras, confiando en que la asignación de activos y la exposición al mercado en general aportaran la mayor parte de los beneficios. Este enfoque ha funcionado bien cuando la renta variable y la renta fija mantenían una correlación negativa de forma consistente. Sin embargo, esta relación se ha vuelto menos fiable en los últimos años (gráfico 1).

Gráfico 1

Las correlaciones entre renta fija y renta variable obligan a un nuevo enfoque de diversificación

Al mismo tiempo, es posible que la renta variable no ofrezca resultados tan consistentes como en el pasado. Tras años de rentabilidades de doble dígito, los activos de riesgo parecen partir de una posición más frágil. Las elevadas valoraciones apuntan a rentabilidades futuras más moderadas, lo que incrementa el riesgo de que la mera exposición al mercado de renta variable en general (beta) resulte insuficiente para alcanzar los objetivos a largo plazo. Al mismo tiempo, hemos observado un aumento de la dispersión entre valores. Esta creciente brecha entre ganadores y perdedores amplía el margen de actuación y refuerza la necesidad de diferenciación más allá de la exposición general a las clases de activos tradicionales.

En los últimos años ha aumentado el interés por enfoques de diversificación alternativos, como las materias primas y los activos reales.

De cara al futuro, los inversores podrían verse obligados a generar rentabilidades sin el viento a favor de la tendencia general del mercado, quedando más expuestos a las correcciones. Por esta razón, resulta cada vez más importante comprender el origen de las rentabilidades, no solo el nivel de riesgo asumido. En este escenario, cobra cada vez más fuerza la tesis de una selección más precisa de fuentes específicas de diversificación.

Las estrategias de renta variable de rentabilidad absoluta, que tratan de aislar el alfa —la rentabilidad generada por la habilidad del gestor— de los movimientos del mercado en general, pueden ofrecer una vía para lograr esa diversificación. Cuando se aplican dentro de un marco disciplinado de gestión de riesgos y construcción de carteras, estas estrategias pueden ayudar a reforzar la resiliencia y a mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo —un factor aún más crítico en periodos en los que la diversificación tradicional puede resultar menos eficaz—.

Conclusión

Si tuviéramos que sintetizar nuestras perspectivas para lo que queda de 2026, seguimos siendo positivos. No obstante, creemos que reforzar la resiliencia es fundamental ante una nueva normalidad marcada por las tensiones geopolíticas, un entorno macroeconómico más exigente y divergente, y la fragilidad de los mercados. A continuación, resumimos cuatro ideas fundamentales:

  • Mejorar la calidad de la cartera de renta variable para que refleje la naturaleza cambiante de lo que hoy constituye ese concepto.
  • Aprovechar de forma selectiva las tendencias estructurales, con especial foco en las infraestructuras cotizadas.
  • Prestar mayor atención a la construcción deliberada de la cartera y dar prioridad a la selección activa de crédito en renta fija.
  • Considerar estrategias de rentabilidad absoluta con potencial para aislar la habilidad del gestor y contribuir a reducir la volatilidad del perfil de rentabilidad global.

Los puntos de vista expresados en el presente documento son los de sus autores en el momento de su redacción. Otros equipos pueden tener diferentes puntos de vista y tomar diferentes decisiones de inversión. El valor de su inversión puede pasar a ser mayor o menor con respecto al momento de la inversión original. Aunque los datos externos utilizados se consideran fiables, no se garantiza su exactitud. Destinado exclusivamente a inversores profesionales, institucionales o acreditados.

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