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Los tres pilares de las carteras resilientes en 2026

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2026-12-31
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Natasha Brook-Walters, Co-Head, Investment Strategy
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A medida que nos acercamos a la segunda mitad de la década, el equipo de Solutions ha reflexionado sobre cómo este periodo no solo está transformando la economía global, sino también la forma en que los inversores conciben la construcción de carteras.

Creo que hay tres áreas clave en las que los inversores deberían centrarse en 2026: el papel del alfa, de los ingresos y de las fuentes de rentabilidad no correlacionadas.

Problemas diferentes requieren enfoques diferentes

La economía global está experimentando una profunda transformación. La transición estructural desde un entorno macro y de mercado caracterizado por tipos de interés más bajos hacia un nuevo régimen está ya en fase avanzada. El principal motor es la inflación. A diferencia de la década de 2010, cuando una inflación persistentemente baja permitió a los bancos centrales recortar los tipos de interés de forma preventiva, hoy la inflación se mantiene por encima del objetivo en la mayoría de los mercados desarrollados. Incluso en este contexto, la política monetaria sigue estando condicionada, por lo que los bancos centrales no pueden bajar la guardia.

Esta situación ha definido gran parte de la primera mitad de la década de 2020: fuertes oscilaciones de la inflación, respuestas aceleradas de los bancos centrales, ciclos de mercado más cortos y, sobre todo, un aumento significativo de la volatilidad y la incertidumbre. Una consecuencia que destaca es que la correlación negativa entre la renta variable y la renta fija, de la que los inversores se han beneficiado durante las dos últimas décadas, es ahora menos fiable debido a la falta de estabilidad en las correlaciones entre activos. Esto nos recuerda que es una relación condicional y no permanente.

A pesar de este contexto, los inversores han disfrutado de una década de sólida rentabilidad en los índices bursátiles. Sin embargo, hay una cuestión que surge de forma recurrente en las conversaciones con los clientes: las expectativas de rentabilidad futura son más bajas. Las elevadas valoraciones y los márgenes sugieren que podría producirse una reversión a la media. En este nuevo régimen, lograr los resultados a los que los inversores se han acostumbrado y crear carteras resilientes requerirá un enfoque más específico en la construcción de las carteras. A medida que avance la década, creo que la atención se centrará cada vez más en cómo debe evolucionar el diseño de carteras para adaptarse al nuevo régimen.

Tres funciones en un nuevo régimen

En el equipo de Solutions, cuando nos planteamos cómo cumplir los objetivos de los clientes y reforzar la resiliencia en un entorno de menor rentabilidad de los índices, nos centramos en tres áreas clave: el papel del alfa, de los ingresos y de las fuentes de rentabilidad no correlacionadas.

Un enfoque reflexivo en el alfa

El alfa cobra cada vez más importancia en un entorno en el que la simple exposición al mercado ya no basta para alcanzar los objetivos. Pero no se trata de adoptar una gestión activa por el mero hecho en sí. Se trata de actuar con criterio: entender dónde la gestión activa aporta más valor y cómo construir carteras capaces de generar alfa de forma consistente y a gran escala.

En este contexto, puede resultar útil adoptar una exposición a una cartera de renta variable más diversificada a nivel global. Nuestro equipo dedica gran parte de su tiempo a identificar los segmentos del mercado más idóneos para la gestión activa y a diseñar carteras orientadas a generar alfa de forma disciplinada y sistemática. Al evaluar dónde conviene asignar el presupuesto de riesgo activo, analizamos varios factores, entre ellos el número de analistas que cubren cada mercado, el grado de dispersión, el riesgo idiosincrásico y la rapidez con la que los precios anticipan la información. Esto no significa que los inversores deban renunciar al liderazgo de las empresas estadounidenses de megacapitalización, ya que ello introduciría riesgo activo en las carteras. No obstante, podría resultar beneficioso diversificar por regiones y capitalización bursátil hacia áreas menos eficientes del mercado.

Priorizar la estabilidad de los ingresos en un entorno de volatilidad inflacionista

En los próximos años, los ingresos tendrán un mayor peso en la rentabilidad total. Sin embargo, dada la previsión de una mayor volatilidad de la inflación, es fundamental que estos ingresos sean estables. En consecuencia, los inversores podrían diversificar sus fuentes de ingresos más allá de los bonos, explorando distintas clases de activos, tanto tradicionales como alternativos, para generar un flujo de ingresos más equilibrado y resiliente.

Ampliar las fuentes de rentabilidad

Tras años de rentabilidades de doble dígito en la renta variable, el punto de partida para los activos de riesgo se ha vuelto más incierto. Por ello, las fuentes de rentabilidad no correlacionadas son más importantes que nunca. En los últimos años, el oro ha desempeñado un papel relevante en las carteras y hemos incorporado una amplia gama de estrategias diversificadoras, como la renta variable de rentabilidad absoluta, los hedge funds, las materias primas y otros activos alternativos.

De cara a 2026, es importante recordar que la incertidumbre no es necesariamente negativa para los inversores. De hecho, en entornos inciertos, un análisis riguroso puede ayudar a obtener una ventaja competitiva. No obstante, considero que este contexto requiere una mayor precisión en el diseño de carteras y una diversificación consciente, combinando alfa, ingresos y fuentes de rentabilidad no correlacionadas para alcanzar los objetivos en un escenario más complejo.

Los puntos de vista expresados en el presente documento son los de su autor en el momento de su redacción. Otros equipos pueden tener diferentes puntos de vista y tomar diferentes decisiones de inversión. El valor de su inversión puede pasar a ser mayor o menor con respecto al momento de la inversión original. Aunque los datos externos utilizados se consideran fiables, no se garantiza su exactitud. Destinado exclusivamente a inversores profesionales, institucionales o acreditados.

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