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PERSPECTIVA TRIMESTRAL DE LA ASIGNACIÓN DE ACTIVOS: T2 2026

Una batalla tras otra: ¿es el momento de revisar las expectativas?

12 min leer
2027-05-01
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Nanette Abuhoff Jacobson, Multi-Asset Strategist
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Supriya Menon, Multi-Asset Portfolio Manager
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Aspectos destacados

  • A pesar del anuncio de un alto el fuego temporal, la guerra en Oriente Medio hace necesario revisar las expectativas. A corto plazo, es probable que predominen los temores de estanflación y que los bancos centrales hagan una pausa en la relajación de su política monetaria. La elevada incertidumbre justifica mantener niveles de riesgo moderados. La solidez de los fundamentales antes del conflicto debería ofrecer cierto margen de protección, por lo que mantenemos una ligera sobreponderación en renta variable global.
  • Dentro de la renta variable, nos inclinamos por Estados Unidos y los mercados emergentes frente a otros mercados desarrollados. EE. UU. disfruta de una posición dominante en IA y es menos sensible a los precios de la energía que los países dependientes de las importaciones. Los mercados emergentes asiáticos también deberían beneficiarse de la temática de la IA, dado que ocupan una posición sólida en la cadena de suministro como proveedores de memoria y semiconductores.
  • Los mercados ya han descontado un endurecimiento de la política monetaria a nivel global. El aumento de los rendimientos ofrece una oportunidad en deuda pública, que además puede proteger ante nuevas caídas de la renta variable. También hemos incrementado nuestra exposición al crédito hasta una sobreponderación moderada, con especial foco en Europa.
  • Por otro lado, mantenemos una sobreponderación moderada en materias primas, principalmente en oro, tras la corrección de los excesos especulativos y del apalancamiento, y con la expectativa de una tendencia alcista estructural.
  • Entre los riesgos a la baja destacan un periodo más prolongado de lo previsto de precios elevados del petróleo y una mayor preocupación por la estanflación. También supondría un riesgo cualquier señal de que el gasto en inteligencia artificial no está generando el retorno esperado sobre el capital. Entre los riesgos al alza se incluye un fin rápido de la guerra —en semanas, no meses—, lo que mantendría el petróleo por debajo de los 90 dólares de forma sostenida. Otro factor alcista sería un aumento de la productividad que elevara el potencial de crecimiento de EE. UU. sin generar inflación adicional.
Perspectivas en multiactivos

Visión general

«Chicos, esto se ha descontrolado muy rápido». Aunque no queremos trivializar la guerra en Oriente Medio ni las fuertes pérdidas de los mercados desde febrero, esta icónica frase de Will Ferrell en El reportero ilustra el giro radical en el comportamiento del mercado y en el apetito por el riesgo frente al optimismo que imperaba en enero. También nos recuerda que los cambios bruscos de expectativas amplifican los movimientos, forzando a los inversores a deshacer posiciones erróneas en renta variable y renta fija.

Aunque no cabe duda de que los factores técnicos han contribuido a las fuertes oscilaciones registradas hasta la fecha, creemos que el conflicto justifica una revisión de las expectativas de riesgo y rentabilidad para este año. La razón es que, con parte de la infraestructura energética ya afectada y el riesgo de nuevos daños, las disrupciones en el suministro energético y los elevados precios del petróleo y del gas podrían prolongarse durante meses, incluso si el estrecho de Ormuz se reabre por completo durante el alto el fuego. (Por supuesto, conviene subrayar que la situación puede cambiar en los próximos días o semanas).

El contexto macroeconómico es de estanflación, con posibles implicaciones en todas las clases de activos. El aumento de los precios de la energía se está trasladando a la inflación general (incluidos los alimentos, por el encarecimiento de los fertilizantes) y añade alrededor de un punto porcentual a la inflación subyacente, al repercutir en sectores como el transporte, la industria química, los envases, los productos farmacéuticos y el plástico. Si los precios del petróleo se mantienen elevados durante mucho tiempo, el crecimiento podría verse afectado, ya que los consumidores recortarán su gasto. La decisión de las empresas sobre si absorber el aumento de los costes de las materias primas o repercutirlo en los clientes será clave para las expectativas de beneficios y, por extensión, para el mercado laboral.

A pesar de estas presiones, mantenemos una sobreponderación moderada en renta variable global en un horizonte de 12 meses por varias razones: el fuerte impulso de los beneficios a comienzos de año, la vigencia de la temática de innovación en IA, el mayor atractivo de las valoraciones y el respaldo de la política fiscal. Además, la elevada volatilidad y las diferencias en la sensibilidad a los precios de la energía han generado oportunidades regionales en renta variable. Por último, en episodios anteriores de estanflación con subidas del precio del petróleo del 20% o superiores, los mercados registraron rentabilidades razonables en un horizonte de 12 meses (gráfico 1). Nos decantamos por Estados Unidos y los mercados emergentes. Mantenemos una infraponderación moderada en Europa (excluido el Reino Unido) y una infraponderación en el Reino Unido.

Gráfico 1

Rentabilidad media tras subidas del precio del petróleo superiores al 20%: estanflación

En cuanto a la renta fija, mantenemos una sobreponderación moderada en deuda pública global. En nuestra opinión, la rápida transición de los bancos centrales hacia una política restrictiva resulta excesiva en algunas regiones. Los elevados precios de la energía podrían provocar una destrucción de la demanda o un menor crecimiento, mientras que una rápida desescalada del conflicto restaría fuerza al discurso de subidas de tipos y favorecería la exposición a duración larga.

Japón es el único mercado en el que mantenemos una infraponderación moderada en duración. Creemos que el mercado infravalora los riesgos de inflación y tipos reales. Los precios de la energía están alimentando unas presiones inflacionistas cada vez más estructurales en un contexto de mercados laborales tensos y un yen débil, mientras que la deuda pública japonesa ha registrado un ajuste mucho más moderado que la de sus homólogos. Con las subidas de tipos retrasadas y un apoyo fiscal cada vez más activo, los riesgos se inclinan hacia mayores rendimientos por el aumento de la inflación y de las primas por plazo.

Por último, hemos elevado nuestra posición en oro hasta una ligera sobreponderación. La corrección del 20% desde los máximos recientes, unos indicadores técnicos más neutros y nuestra confianza en una tendencia estructural positiva —apoyada en un dólar más débil y en la diversificación más allá del dólar por parte de bancos centrales e inversores— respaldan este posicionamiento más constructivo.

Renta variable: encontrar el equilibrio adecuado en un mercado volátil

Comenzamos 2026 con expectativas de crecimiento de beneficios empresariales de dos dígitos, una recuperación económica cada vez más amplia y un descenso limitado de las valoraciones, en un contexto en el que los bancos centrales mantenían los tipos estables o a la baja. Pero entonces estalló la guerra en Oriente Medio. Aunque existe cierto riesgo de que los mercados no estén descontando plenamente la posibilidad de un conflicto más prolongado y sus efectos económicos indirectos, también reconocemos que los mercados globales afrontaron la crisis con un sólido colchón de beneficios —en contraste con el deterioro de los beneficios previo al shock arancelario del año pasado— y que podría producirse una desescalada del conflicto. En conjunto, nuestro análisis de los distintos escenarios nos lleva a mantener una ligera sobreponderación en renta variable en un horizonte de 12 meses.

La sostenibilidad de la mejora generalizada de los beneficios empresariales que comenzó el año pasado dependerá de dos factores clave: el aumento significativo de los costes de las materias primas como consecuencia de la crisis energética y el impacto de un ciclo económico más débil sobre la demanda en los sectores cíclicos. No obstante, esperamos que los beneficios sigan siendo un factor moderadamente favorable, especialmente en EE. UU. y los mercados emergentes. Aunque el aumento de los costes energéticos presionará los márgenes en algunos sectores, prevemos una evolución positiva de los beneficios en ambas regiones. En EE. UU., la temática de innovación en IA sigue intacta (gráfico 2) pese a los riesgos en la cadena de suministro (por ejemplo, la escasez de helio). En los mercados emergentes, Asia desempeña un papel clave en la infraestructura de IA gracias a los semiconductores y la memoria.

Gráfico 2

Márgenes excepcionales en el sector tecnológico y elevada rentabilidad sobre el capital invertido

Como ha quedado patente en episodios anteriores, los mercados tienden a ajustar las valoraciones antes de que se produzcan revisiones a la baja significativas de los beneficios empresariales. Hasta finales de marzo, la magnitud de la caída del PER a 12 meses de la renta variable global ha sido similar a la observada tras el «Día de la Liberación». Aunque podrían producirse nuevas revisiones a la baja de los beneficios, el ajuste de precios está en línea con la media histórica en contextos bélicos, si bien lejos de los niveles extremos registrados en grandes crisis energéticas como la guerra de Ucrania en 2022 o la guerra de Irak en 1990. También se ha registrado un ajuste significativo en sentimiento y posicionamiento, aunque sin llegar a una capitulación generalizada.

Hemos equilibrado estos factores contrapuestos hasta alcanzar una ligera sobreponderación en renta variable. Dada la volatilidad asociada al conflicto, necesitaríamos un mayor ajuste a la baja o catalizadores al alza vinculados a una resolución del conflicto antes de aumentar la sobreponderación.

A nivel regional, mantenemos una sobreponderación en mercados emergentes frente al Reino Unido. En conjunto, las perspectivas de la demanda de IA son sólidas hasta 2027 y, como se ha señalado, los mercados emergentes asiáticos son clave en la cadena de suministro de la IA. La resiliencia mostrada por China durante el conflicto es otro factor destacable. Sus reservas energéticas y la diversificación de fuentes de energía han sido esenciales. Además, dispone de margen de actuación en política económica para mitigar posibles efectos adversos, incluso en un contexto en el que los últimos datos de actividad han sorprendido al alza.

Hemos optado por una ligera sobreponderación en renta variable de EE. UU. frente a la zona euro. Esta decisión refleja en gran medida una divergencia entre los fundamentales relativos de los beneficios y la evolución relativa de los precios, que, en nuestra opinión, favorece a EE. UU. El sentimiento relativo que recogen las encuestas en materia de inversión es también más positivo en Europa que en EE. UU. y podría estar próximo a revertirse. Por su parte, las grandes tecnológicas estadounidenses de megacapitalización han experimentado un importante ajuste en sus valoraciones relativas, lo que las hace de nuevo atractivas desde la óptica del PER. Tanto el Reino Unido como Europa (excluido el Reino Unido) ofrecen unas perspectivas de beneficios débiles, aunque la mayor exposición del Reino Unido al sector energético compensa parcialmente esta situación.

Renta fija: los rendimientos de la deuda global cobran interés

Los rendimientos de la deuda pública global se dispararon con la escalada del conflicto en Irán, a medida que los mercados incorporaban el riesgo inflacionista asociado a una crisis prolongada en el suministro energético. Los bancos centrales adoptaron un tono más restrictivo y las expectativas de política monetaria viraron de la flexibilización al endurecimiento, lo que impulsó los rendimientos a corto plazo entre 10 y 60 puntos básicos (gráfico 3).

Gráfico 3

Mejora de las expectativas sobre tipos de interés oficiales

Mantenemos nuestra exposición a duración larga respaldada por un carry más atractivo y por dos posibles escenarios que podrían dar lugar a menores rendimientos. En el primer escenario, los precios de la energía persistentemente elevados se trasladan a un amplio conjunto de bienes, provocando destrucción de la demanda y expectativas de menor crecimiento. En el segundo, una desescalada del conflicto reduce las presiones inflacionistas y modera las respuestas más restrictivas de los bancos centrales.

Al analizar la posible deriva inflacionista, algunos han trazado paralelismos entre la actual crisis de suministro energético y la provocada por la guerra de Ucrania en 2022. Sin embargo, existen diferencias importantes que deberían ayudar a contener la inflación en el contexto actual. En primer lugar, hoy en día los gobiernos cuentan con menos margen fiscal para aplicar medidas de estímulo que en 2022. En segundo lugar, los tipos en algunas regiones, como Estados Unidos y el Reino Unido, ya eran ligeramente restrictivos. Y, en tercer lugar, el mercado laboral no sufre la misma tensión que en 2022.

Como se ha señalado, mantenemos una infraponderación en deuda pública japonesa debido a la magnitud de los riesgos inflacionistas y fiscales, si bien tanto la reacción del banco central como la evolución de la inflación y de los rendimientos reales han sido más contenidas que en otras regiones.

En cuanto al crédito, seguimos priorizando la calidad. Los diferenciales se ampliaron moderadamente en marzo debido a la volatilidad derivada del conflicto y a las crecientes preocupaciones en torno al crédito privado. Los mercados también están reaccionando al aumento de las emisiones de hiperescaladores vinculadas a la IA y a la financiación de operaciones de fusiones y adquisiciones. Mientras permanecemos atentos al posible efecto contagio desde el crédito privado, favorecemos el crédito europeo, tanto con grado de inversión como de alto rendimiento, para aprovechar la ampliación de los diferenciales. Los fundamentales del crédito son más sólidos en Europa que en EE. UU., tanto en términos de servicio de la deuda como de apalancamiento. Además, su composición está más orientada hacia sectores intensivos en activos físicos que hacia prestatarios apalancados vinculados al software y la IA. Por otra parte, aunque los bancos estadounidenses no prestan directamente al segmento de empresas medianas, sí conceden financiación a fondos y vehículos de crédito privado, una relación menos extendida en sistemas bancarios europeos.

Materias primas: revisión del posicionamiento en petróleo y oro

Antes de la guerra, manteníamos una infraponderación moderada en petróleo, pero las hostilidades y el repunte de los precios ampliaron notablemente el rango de posibles escenarios para esta clase de activos, con un sesgo al alza. Esa mayor incertidumbre, unida a los costes excepcionalmente elevados asociados a la renovación de posiciones en el tramo corto de la curva, hizo insostenible el perfil de riesgo/rentabilidad de nuestra infraponderación, por lo que adoptamos una posición neutral.

Por otro lado, aprovechamos la reciente corrección del oro para pasar a una ligera sobreponderación. Aunque se ha producido una reducción de posiciones largas en oro tras el estallido del conflicto, lo que ha llevado al metal a comportarse como un activo de riesgo, consideramos que sus fundamentales —incluido su sólido potencial de demanda a largo plazo y su papel de diversificación frente al dólar— se mantienen intactos.

El principal riesgo para nuestra tesis alcista a largo plazo es la posibilidad de que los bancos centrales se conviertan en vendedores netos de oro para satisfacer necesidades de capital derivadas del conflicto. Esto nos impide adoptar una sobreponderación mayor a pesar de su potencial para generar rentabilidades superiores al efectivo. En este sentido, rechazamos la idea de que el oro actúe como cobertura frente a la inflación, ya que sus correlaciones son débiles o inexistentes. Sus principales relaciones a largo plazo son la correlación negativa con el dólar y con los rendimientos reales. Aunque no esperamos repuntes significativos en ninguna de las dos, un renovado escenario alcista del dólar supondría un riesgo adicional.

Implicaciones para la inversión

Enfoque a largo plazo. La incertidumbre sobre el impacto económico y de mercado de las disrupciones en el suministro energético justifica una revisión de las expectativas a corto plazo. Sin embargo, desde una perspectiva a más largo plazo, nos inclinamos por una sobreponderación moderada en renta variable global y un posicionamiento oportunista en otros activos que han registrado ajustes de valoración y que se alinean con los objetivos de la cartera.

El papel de los beneficios como catalizador para EE. UU. y los mercados emergentes. Aunque el aumento de los costes energéticos lastrará los beneficios empresariales en algunos sectores, creemos que su evolución seguirá siendo positiva. En EE. UU., porque la temática de innovación en IA se mantiene intacta; en los mercados emergentes, porque Asia es un actor clave en la infraestructura de IA, especialmente en semiconductores y memoria.

Aprovechar el repunte de los rendimientos. Las expectativas sobre los bancos centrales han virado de la flexibilización al endurecimiento a raíz de la subida de los precios del petróleo y del posible efecto contagio a otros sectores. Este giro sitúa los rendimientos globales en niveles de valoración atractivos con un ajuste que, en nuestra opinión, ha sido excesivo.

Enfoque en la calidad del crédito. Aunque los diferenciales se han ampliado, persisten las preocupaciones en torno al crédito privado, la oferta ligada a la inversión en IA y, en general, a los activos de riesgo. El crédito europeo presenta fundamentales más sólidos que el estadounidense —en términos de servicio de la deuda y apalancamiento— y está más aislado de las tensiones del crédito privado en ese país.

Los puntos de vista expresados en el presente documento son los de sus autores en el momento de su redacción. Otros equipos pueden tener diferentes puntos de vista y tomar diferentes decisiones de inversión. El valor de su inversión puede pasar a ser mayor o menor con respecto al momento de la inversión original. Aunque los datos externos utilizados se consideran fiables, no se garantiza su exactitud. Destinado exclusivamente a inversores profesionales, institucionales o acreditados.

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