Visión general
«Chicos, esto se ha descontrolado muy rápido». Aunque no queremos trivializar la guerra en Oriente Medio ni las fuertes pérdidas de los mercados desde febrero, esta icónica frase de Will Ferrell en El reportero ilustra el giro radical en el comportamiento del mercado y en el apetito por el riesgo frente al optimismo que imperaba en enero. También nos recuerda que los cambios bruscos de expectativas amplifican los movimientos, forzando a los inversores a deshacer posiciones erróneas en renta variable y renta fija.
Aunque no cabe duda de que los factores técnicos han contribuido a las fuertes oscilaciones registradas hasta la fecha, creemos que el conflicto justifica una revisión de las expectativas de riesgo y rentabilidad para este año. La razón es que, con parte de la infraestructura energética ya afectada y el riesgo de nuevos daños, las disrupciones en el suministro energético y los elevados precios del petróleo y del gas podrían prolongarse durante meses, incluso si el estrecho de Ormuz se reabre por completo durante el alto el fuego. (Por supuesto, conviene subrayar que la situación puede cambiar en los próximos días o semanas).
El contexto macroeconómico es de estanflación, con posibles implicaciones en todas las clases de activos. El aumento de los precios de la energía se está trasladando a la inflación general (incluidos los alimentos, por el encarecimiento de los fertilizantes) y añade alrededor de un punto porcentual a la inflación subyacente, al repercutir en sectores como el transporte, la industria química, los envases, los productos farmacéuticos y el plástico. Si los precios del petróleo se mantienen elevados durante mucho tiempo, el crecimiento podría verse afectado, ya que los consumidores recortarán su gasto. La decisión de las empresas sobre si absorber el aumento de los costes de las materias primas o repercutirlo en los clientes será clave para las expectativas de beneficios y, por extensión, para el mercado laboral.
A pesar de estas presiones, mantenemos una sobreponderación moderada en renta variable global en un horizonte de 12 meses por varias razones: el fuerte impulso de los beneficios a comienzos de año, la vigencia de la temática de innovación en IA, el mayor atractivo de las valoraciones y el respaldo de la política fiscal. Además, la elevada volatilidad y las diferencias en la sensibilidad a los precios de la energía han generado oportunidades regionales en renta variable. Por último, en episodios anteriores de estanflación con subidas del precio del petróleo del 20% o superiores, los mercados registraron rentabilidades razonables en un horizonte de 12 meses (gráfico 1). Nos decantamos por Estados Unidos y los mercados emergentes. Mantenemos una infraponderación moderada en Europa (excluido el Reino Unido) y una infraponderación en el Reino Unido.