3. Adaptarse con rapidez a los cambios de liderazgo en la IA
Como demostró China, una megatendencia duradera puede generar una rotación de ganadores y perdedores, además de periodos de sobreinversión. Las empresas y los sectores beneficiados por el ascenso del gigante asiático fueron evolucionando a lo largo del ciclo.
En el caso de la IA, hemos observado fluctuaciones en el sentimiento del mercado y en los resultados empresariales de hiperescaladores, proveedores de modelos, empresas de software y otros segmentos del ecosistema. Esta dinámica subraya la rapidez con la que puede variar la percepción de quiénes son los ganadores y perdedores a medida que la tecnología avanza y su adopción se consolida en la economía.
Asimismo, es posible que el ciclo de inversión en IA se prolongue más de lo que algunos prevén. Cada vez más países perciben los modelos de IA, los semiconductores y la capacidad de cálculo como activos estratégicos: elementos clave no solo para el crecimiento económico, sino también para la competitividad a largo plazo y la seguridad nacional (un enfoque analizado por nuestro especialista).
Esta dimensión estratégica es de gran relevancia para los inversores. Junto con una distribución desigual de las mejoras de productividad y decepciones en la rentabilidad empresarial, cabe esperar que los cuellos de botella actuales den paso a un exceso de capacidad. Sin embargo, una vez que una capacidad tecnológica se considera estratégicamente esencial, la disposición a invertir puede perdurar mucho más allá del ciclo tecnológico habitual.
Lección para los inversores: Adoptar un enfoque de gestión activa. Lo sucedido con China nos recuerda que, por muy importante que sea una tendencia macroeconómica, la valoración, el momento de invertir y la rentabilidad del capital son siempre factores clave. Incluso una tesis de crecimiento sólida puede acabar en éxitos espectaculares o en inversiones decepcionantes. En un entorno tan dinámico, invertir en un fondo indexado de semiconductores o de IA quizá no sea suficiente. En un entorno tan dinámico, limitarse a invertir en un fondo cotizado o indexado de semiconductores o de IA quizá no sea suficiente.