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Perspectivas de inversión

¿Es la IA la nueva China? Tres lecciones para inversores

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7 min leer
2027-10-31
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Wendy Cromwell, CFA, Responsable de inversión sostenible
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Aspectos destacados

  • El auge de China ofrece una perspectiva útil para comprender el potencial alcance económico de la IA. Esta tecnología podría transformar la demanda energética, la inversión de capital, la productividad, el mercado laboral y la competitividad nacional.
  • Es probable que el abanico de oportunidades se amplíe más allá de los actuales líderes en IA. Los inversores deberían buscar posibles beneficiarios tanto en los mercados públicos como en los privados, desde sectores como las infraestructuras, la energía, las materias primas y las soluciones hídricas hasta compañías que adopten la IA para mejorar su productividad.
  • Cabe esperar que el liderazgo cambie a medida que evolucione el ciclo de la IA. Todo apunta a que los cuellos de botella, el exceso de inversión y la relación de ganadores y perdedores variarán con el tiempo. Por eso, la gestión activa, la disciplina en la valoración y un enfoque flexible que abarque distintas clases de activos pueden resultar fundamentales.

¿Y si la IA no fuera solo el próximo gran ciclo tecnológico, sino una perturbación macroeconómica de la magnitud del auge de China? Las analogías con la irrupción del ferrocarril, las telecomunicaciones e Internet ilustran la rapidez con la que esta innovación podría extenderse. Sin embargo, la integración del gigante asiático en la economía global ofrece una referencia más sólida para valorar el verdadero alcance de la disrupción futura.

La trayectoria económica de China permite comprender el potencial de la IA para transformar la demanda energética, la inversión de capital, la productividad, los mercados laborales y la competitividad nacional, además de generar ganadores y perdedores en áreas inesperadas. Esta comparación proporciona a los inversores valiosas lecciones sobre el futuro impacto de la IA en los mercados y las carteras.

1. Buscar más allá de los ganadores obvios

La irrupción de China en la escena mundial fue el acontecimiento macroeconómico más importante del primer cuarto del siglo XXI. Su adhesión a la Organización Mundial del Comercio supuso, en la práctica, la entrada de casi mil millones de trabajadores en el mercado global. Este incremento de la mano de obra aumentó drásticamente la capacidad de fabricación, al tiempo que elevó el nivel de vida en China y en el resto del mundo. El abaratamiento de los bienes contribuyó a la desinflación y, en última instancia, al crecimiento de los beneficios empresariales a escala global.

Asimismo, su industrialización impulsó un superciclo de materias primas y un prolongado mercado alcista en renta fija, pues la desinflación redujo la necesidad de que los bancos centrales subieran los tipos de interés. Con el tiempo, el auge de China benefició a productores de materias primas, empresas industriales, proveedores de infraestructura, exportadores y, finalmente, al sector de consumo.

Considero que la IA podría ser el avance más importante del próximo cuarto de siglo. Más allá de los fabricantes de chips, las plataformas en la nube y los desarrolladores de modelos que lideran la primera ola, la revolución de la IA genera beneficiarios económicos indirectos en diversos sectores. A medida que la inversión en esta tecnología impulse la demanda de centros de datos y electricidad, sus efectos se extenderán a las compañías de servicios públicos, los fabricantes de equipos para redes eléctricas, la construcción y otras áreas del ecosistema de la IA (gráfico 1). Con el tiempo, cabe esperar que el abanico de oportunidades se amplíe a las empresas que utilicen la IA para incrementar su productividad, optimizar costes y potenciar sus negocios tradicionales.

Lección para los inversores: En lugar de limitarse a una exposición reducida a la renta variable tecnológica, es mejor abordar la IA como una temática transversal que abarca distintas clases de activos y sectores. Por ejemplo, conviene estudiar las oportunidades en infraestructuras y las estrategias de inversión en activos reales que incluyan materias primas, valores del sector de los recursos naturales y otros activos vinculados a estos ámbitos. Recomiendo leer los artículos de otros miembros del equipo sobre las oportunidades de crecimiento estructural en el área de las infraestructuras y cómo aprovechar su potencial.

Gráfico 1

La inversión en IA se extiende por todo el país

2. Encontrar oportunidades ante los retos del crecimiento de la IA

La industrialización y el crecimiento económico de China se apoyaron en gran medida en el carbón, lo que conllevó un fuerte incremento de las emisiones de carbono. No obstante, dicho aumento acabó impulsando una política industrial orientada a la innovación en energías verdes. En la actualidad, China es el líder mundial en la fabricación de paneles solares, vehículos eléctricos y otras tecnologías limpias.

La IA podría generar una paradoja similar. Una sola consulta en ChatGPT, por ejemplo, consume aproximadamente diez veces más electricidad que una búsqueda en Google, mientras que un sistema de inteligencia artificial agéntico puede requerir hasta mil veces más energía que una interacción individual con un chatbot1. En mi opinión, resulta indudable que la IA elevará el consumo eléctrico (gráfico 2). Pero, como demuestra la experiencia de China, la necesidad puede impulsar la innovación. Los líderes en el ámbito de la IA destinan cuantiosos recursos a las energías renovables, el almacenamiento y las infraestructuras auxiliares, y se espera que mantengan este ritmo inversor.

Gráfico 2

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El auge de China también puso de manifiesto cómo los cuellos de botella económicos pueden convertirse en oportunidades de inversión. Con la aceleración de la industrialización, se disparó la demanda de insumos esenciales para construir fábricas, redes eléctricas, ciudades e infraestructuras de transporte.

La IA podría reproducir una dinámica similar. La oportunidad no solo consiste en identificar dónde se invierte el capital, sino en determinar qué factores podrían frenar el desarrollo de la tecnología y qué empresas están mejor posicionadas para superar esos obstáculos.

El cobre ilustra a la perfección este punto. El despliegue de la IA impulsa la demanda de cobre en centros de datos, equipos eléctricos, redes de transporte de electricidad e infraestructura de soporte. Al mismo tiempo, la productividad de las minas de cobre es cada vez menor y resulta difícil desarrollar nuevas fuentes de suministro. Con el fin de hacer frente a las previsiones de crecimiento de la infraestructura de IA —incluso aquellas más conservadoras—, las empresas mineras deberán incrementar sus partidas de gasto de capital en relación con sus costes operativos (gráfico 3). Para incentivar esta asignación de capital, es probable que los precios del cobre tengan que subir. Aun así, el sector podría tener dificultades para aumentar la oferta debido a la escasa actividad de exploración en los últimos 15 años, la falta de mano de obra cualificada y las trabas para obtener permisos y cumplir los requisitos medioambientales. Tanto el precio de la materia prima como las empresas mineras del sector se beneficiarían de esta situación.

Gráfico 3

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El agua se perfila como otra restricción clave. Los centros de datos necesitan este recurso para la refrigeración, mientras que los fabricantes de semiconductores lo utilizan durante todo el proceso de producción, sobre todo en regiones que sufren estrés hídrico. Estas presiones podrían generar oportunidades de inversión en empresas que impulsen la resiliencia hídrica mediante distintas soluciones, como sistemas de refrigeración líquida o tecnologías de tratamiento, reciclaje y regeneración de aguas.

Lección para los inversores: Considerar la inversión en soluciones para los retos de la IA. Tanto los mercados públicos como los privados permiten acceder a distintas etapas de este proceso de innovación. Los mercados públicos ofrecen exposición a empresas consolidadas y de gran tamaño con una adopción de la IA más avanzada, fuentes de ingresos estables y mayor liquidez. Por su parte, los mercados privados brindan acceso a segmentos emergentes en fases más tempranas de desarrollo.

3. Adaptarse con rapidez a los cambios de liderazgo en la IA

Como demostró China, una megatendencia duradera puede generar una rotación de ganadores y perdedores, además de periodos de sobreinversión. Las empresas y los sectores beneficiados por el ascenso del gigante asiático fueron evolucionando a lo largo del ciclo.

En el caso de la IA, hemos observado fluctuaciones en el sentimiento del mercado y en los resultados empresariales de hiperescaladores, proveedores de modelos, empresas de software y otros segmentos del ecosistema. Esta dinámica subraya la rapidez con la que puede variar la percepción de quiénes son los ganadores y perdedores a medida que la tecnología avanza y su adopción se consolida en la economía.

Asimismo, es posible que el ciclo de inversión en IA se prolongue más de lo que algunos prevén. Cada vez más países perciben los modelos de IA, los semiconductores y la capacidad de cálculo como activos estratégicos: elementos clave no solo para el crecimiento económico, sino también para la competitividad a largo plazo y la seguridad nacional (un enfoque analizado por nuestro especialista).

Esta dimensión estratégica es de gran relevancia para los inversores. Junto con una distribución desigual de las mejoras de productividad y decepciones en la rentabilidad empresarial, cabe esperar que los cuellos de botella actuales den paso a un exceso de capacidad. Sin embargo, una vez que una capacidad tecnológica se considera estratégicamente esencial, la disposición a invertir puede perdurar mucho más allá del ciclo tecnológico habitual.

Lección para los inversores: Adoptar un enfoque de gestión activa. Lo sucedido con China nos recuerda que, por muy importante que sea una tendencia macroeconómica, la valoración, el momento de invertir y la rentabilidad del capital son siempre factores clave. Incluso una tesis de crecimiento sólida puede acabar en éxitos espectaculares o en inversiones decepcionantes. En un entorno tan dinámico, invertir en un fondo indexado de semiconductores o de IA quizá no sea suficiente. En un entorno tan dinámico, limitarse a invertir en un fondo cotizado o indexado de semiconductores o de IA quizá no sea suficiente.

¹ Fuentes: Electricity 2024: Analysis and forecast to 2026, AIE, enero de 2024; How Do AI Agents Spend Your Money? Analyzing and Predicting Token Consumption in Agentic Coding Tasks, Longju Bai, Zhemin Huang, Xingyao Wang, Jiao Sun, Rada Mihalcea, Erik Brynjolfsson, Alex Pentland y Jiaxin Pei, octubre de 2026.

Los puntos de vista expresados en el presente documento son los de su autor en el momento de su redacción. Otros equipos pueden tener diferentes puntos de vista y tomar diferentes decisiones de inversión. El valor de su inversión puede pasar a ser mayor o menor con respecto al momento de la inversión original. Aunque los datos externos utilizados se consideran fiables, no se garantiza su exactitud. Destinado exclusivamente a inversores profesionales, institucionales o acreditados.

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