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INVESTMENT ANGLES

¿Qué impacto tendrá la IA en las perspectivas macro? Tres posibles escenarios

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2027-06-04
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John Butler, Macro Strategist
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Eoin O'Callaghan, Macro Strategist
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Aspectos destacados

  • Aunque la IA podría transformar el entorno macroeconómico de múltiples maneras, tres escenarios destacan como los más probables: un superciclo del capital, un ciclo de auge y caída o una transición caótica hacia una economía impulsada por la IA, cada uno con implicaciones muy diferentes para las clases de activos.
  • Desde una perspectiva macro y de tipos de interés, la IA tiene menos que ver con la tecnología en sí y más con el equilibrio entre inversión y ahorro. La cuestión clave es si ampliará la capacidad productiva de la economía o, por el contrario, la reducirá.
  • Si la IA impulsa la demanda de inversión a un ritmo superior al del ahorro y demuestra ser un factor positivo para la economía, a pesar de la existencia de potentes fuerzas contrapuestas, podríamos asistir a un escenario de superciclo del capital con un crecimiento más sólido, unos tipos de interés reales más elevados y una curva de tipos más pronunciada. Un entorno así favorecería a los activos de riesgo.
  • Si la IA acaba generando un exceso de capacidad, el resultado podría ser un clásico ciclo de auge y caída, en el que un impulso inicial del crecimiento y de las valoraciones de los activos dé paso a una recesión con menores rendimientos reales y una corrección generalizada de los activos de riesgo.
  • En el escenario de transición caótica, la incertidumbre macro y la compresión de los márgenes dominarían las primeras fases, en las que el ahorro preventivo superaría a la inversión. Esta situación aplanaría la curva de tipos y sometería a la mayoría de los activos de riesgo a una fuerte presión, aunque a largo plazo podría imponerse una perspectiva más constructiva.
  • Creemos que, durante esta transición macro impulsada por la IA, los tipos se guiarán por los mercados de renta variable y de crédito, más que por datos macro retrospectivos. Por ello, será fundamental prestar atención a las señales que emiten ambos mercados.

Posibles escenarios

Evaluar las implicaciones macro de la IA es un reto excepcional, dadas las numerosas variables en juego y la incertidumbre sobre su evolución futura. Lo que está claro es que la IA tiene el potencial de cambiar el régimen macroeconómico al alterar las perspectivas de conceptos fundamentales tradicionalmente estables, como la productividad, la relación entre capital y trabajo, los patrones de ahorro y la política fiscal. Todos estos factores son determinantes clave a largo plazo de las valoraciones de los activos.

Dado el número de variables y el rápido desarrollo tecnológico, cabe contemplar varios escenarios.

No obstante, en la fase actual, lo más probable es que se imponga uno de estos tres: un superciclo del capital, un ciclo de auge y caída o una transición caótica, que es el que parecen anticipar actualmente los mercados.

Escenario 1: un superciclo del capital
Si la IA impulsa la productividad sin provocar una compresión generalizada de los márgenes, es probable que la economía experimente un crecimiento agregado. Este mayor crecimiento debería compensar el desplazamiento laboral derivado de la IA, manteniendo el desempleo estructural prácticamente estable.

El impacto de la IA sobre la inflación sigue siendo incierto. Los precios de algunos servicios deberían bajar, pero los cuellos de botella en las infraestructuras —por ejemplo, en commodities — podrían avivar las presiones inflacionistas. No está claro cuáles serán las repercusiones de esta perturbación de los precios relativos entre los distintos sectores y entre bienes y servicios, pero, si las condiciones monetarias siguen siendo en general acomodaticias, podría dar lugar a una combinación más favorable de crecimiento e inflación.

En un superciclo de esta naturaleza, el capital se destinaría en mayor medida a la inversión en lugar de al ahorro, lo que presionaría al alza los tipos de interés reales. El repunte de la productividad, el aumento de la demanda de bienes de equipo y una mayor rentabilidad del capital invertido también apuntan a TIRes reales más elevadas. La magnitud de los aumentos dependerá de varios factores difíciles de determinar. Entre estos factores destacan el impacto de la IA en la productividad y el crecimiento potencial, así como la capacidad adicional que genere la inversión asociada.

Posibles implicaciones para la inversión
Tanto el proceso como el resultado final podrían ser muy positivos para el ciclo. Un auge impulsado por la inversión en capital fijo que aumente la productividad debería ser favorable para la renta variable, el crédito y las materias primas, tanto a corto como a medio plazo. También implicaría mayores rendimientos reales y una curva más pronunciada.

Escenario 2: un ciclo de auge y caída
Por otra parte, la transición impulsada por la IA podría ser muy positiva para el ciclo a corto plazo, por un aumento en la inversión en capex. Sin embargo, el exceso de inversión podría dar lugar a un resultado marcadamente desinflacionista e incluso recesivo. Se trataría de un clásico ciclo de auge y caída.

Es lógico que a los bancos centrales y a los mercados les resulte difícil valorar con precisión las perturbaciones por el lado de la oferta. Si la IA es transformadora y mejora la productividad en el conjunto de la economía, como parece probable, será necesario endurecer la política monetaria para reflejar ese creciente impulso de la productividad; de lo contrario, esta política podría volverse cada vez más expansiva. En ausencia de dicho ajuste, aumentaría el riesgo de exceso de capacidad, lo que podría derivar en una recesión o incluso en deflación.

Posibles implicaciones para la inversión
A corto plazo, un auge impulsado por la inversión en capex debería ser positivo para el ciclo económico, la renta variable, el mercado de crédito y las materias primas, en un entorno de tipos de interés cada vez más acomodaticios. A medio plazo, sin embargo, los activos de riesgo podrían volverse más sensibles a los ajustes bruscos de valoración y, en caso de recesión, registrar pérdidas generalizadas. Por su parte, los tipos de interés podrían caer significativamente, sobre todo en un escenario de deflación.

Escenario 3: una transición caótica
Una transición caótica, marcada por un alto nivel de incertidumbre, es otro de los posibles escenarios. Parece que los mercados se inclinan por este desenlace a medida que crece la preocupación sobre cómo la IA podría alterar modelos de negocio —e incluso sectores enteros— que hasta ahora se consideraban relativamente al margen. De mantenerse esta incertidumbre, podría poner en entredicho las hipótesis sobre la viabilidad de las empresas y el empleo, y reducir significativamente la visibilidad de la rentabilidad, los flujos de caja futuros e incluso la vida útil corporativa.

Se trata de un entorno en el que las empresas podrían paralizar gran parte de la nueva actividad, con la posible salvedad de la inversión relacionada con la IA. Además, el ritmo del desplazamiento laboral asociado podría superar la capacidad de adaptación de los trabajadores y las organizaciones, lo que elevaría la tasa de desempleo. En ese contexto, el ahorro preventivo podría aumentar a un ritmo superior al de la inversión neta y reducir los rendimientos reales. Irónicamente, esto se percibiría más como un entorno de aversión al riesgo (risk-off), incluso si la perturbación subyacente acabara siendo positiva para la productividad.

Dado que los balances de empresas y hogares parten de una posición relativamente sólida, al menos en términos agregados, este escenario implicaría una recesión leve seguida de un repunte similar a un auge.

Posibles implicaciones para la inversión
A corto y medio plazo, la compresión de márgenes, la reducción de la demanda, la menor visibilidad de los beneficios y el endurecimiento de las condiciones crediticias serían un lastre para los activos de riesgo, mientras que los tipos reales se reducirían por el aumento del ahorro. Además, los mercados podrían centrarse más en los riesgos a la baja para los operadores tradicionales que en las oportunidades que generan los nuevos participantes, lo que provocaría una mayor volatilidad y dispersión. Por último, el impacto fiscal podría generar cierta inquietud entre los inversores, con el consiguiente aumento de las primas de riesgo para los países con un elevado endeudamiento. A largo plazo, sin embargo, los activos de riesgo deberían beneficiarse del incremento de la productividad, reflejado en unos rendimientos y tipos al alza.

Fuerzas de compensación

La revolución de la IA no es un proceso aislado. Es importante tener en cuenta otras fuerzas que operan en el entorno macroeconómico, entre ellas:

  1. La demografía y la desglobalización, que están reduciendo rápidamente la productividad y el potencial de oferta. Todavía no está claro si los beneficios de la IA se materializarán con la suficiente rapidez como para compensar este impacto negativo.
  2. La desigualdad de ingresos y la concentración de la riqueza se han convertido en cuestiones políticas relevantes en muchos países. Si la tecnología de IA agrava estas tendencias, podría desencadenar una respuesta de política económica en forma de impuestos sobre las ganancias y mayor progresividad fiscal, lo que contrarrestaría parte de las ganancias de productividad.

¿Qué indicadores hay que vigilar?

Dado que los mercados pueden oscilar entre los tres escenarios descritos, resulta difícil determinar el rumbo final. En este contexto, los responsables políticos suelen considerar menos fiables los datos macro durante los periodos de transición, por lo que los principales indicadores adelantados se encuentran en los mercados de renta variable y crédito. Prestamos especial atención a:

  • El rendimiento relativo de las compañías de infraestructura de IA frente a las de aplicaciones, para evaluar si el valor asciende por la cadena o se comprime de forma más generalizada. Un aumento de las valoraciones de la infraestructura de IA apuntaría a un ciclo de intensificación del capital. Por el contrario, un colapso de las valoraciones de las aplicaciones de IA sería una señal claramente defensiva.
  • Los diferenciales de crédito de alto rendimiento, para evaluar si la economía real está bajo presión.
  • El comportamiento de los valores cíclicos frente a los defensivos, para valorar si el mercado cree que el crecimiento y la inversión se extenderán al conjunto de la economía real.
  • Las revisiones de beneficios empresariales, para analizar si la IA está impulsando las expectativas de beneficios y flujos de caja.
  • Los rendimientos reales, como indicador de si el mercado considera que la IA aumentará la productividad o, por el contrario, comprimirá los márgenes y será negativa para el ciclo. En conjunto, creemos que estos indicadores determinarán la evolución de los rendimientos reales, por lo que no es probable que aumenten si la tendencia general apunta en sentido contrario.

Conclusión

Aunque consideramos que la IA tendrá efectos positivos, la transición hacia un nuevo régimen macroeconómico seguirá rodeada de incertidumbre sobre el rumbo que acabará tomando la economía. En particular, hemos identificado tres posibles escenarios con implicaciones de inversión muy distintas. En lugar de formular una predicción categórica sobre cuál será el desenlace, consideramos más útil seguir la evolución de los indicadores de mercado. Estos ofrecen una visión más clara del régimen macroeconómico hacia el que nos encaminamos y de su impacto en los tipos de interés y los activos de riesgo.

Los puntos de vista expresados en el presente documento son los de sus autores en el momento de su redacción. Otros equipos pueden tener diferentes puntos de vista y tomar diferentes decisiones de inversión. El valor de su inversión puede pasar a ser mayor o menor con respecto al momento de la inversión original. Aunque los datos externos utilizados se consideran fiables, no se garantiza su exactitud. Destinado exclusivamente a inversores profesionales, institucionales o acreditados.

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