El mercado de crédito se ha adentrado en una fase más compleja en 2026. El entorno favorable ha dado paso a una mayor incertidumbre geopolítica, una dinámica inflacionista cambiante y un creciente escrutinio de cambios estructurales como la inteligencia artificial y el crédito privado. Aunque esta situación endurece las condiciones financieras y aumenta la incertidumbre, también reactiva un conjunto de oportunidades más atractivo tras un periodo de valoraciones históricamente ajustadas. Por ello, los inversores prestan cada vez más atención a estas dinámicas para mejorar la gestión del riesgo y el posicionamiento de las carteras.
En el entorno actual, hay tres factores clave que están transformando los mercados de crédito:
- El conflicto con Irán eleva el riesgo de estanflación
- La inversión en IA impulsa la oferta y genera oportunidades en crédito, aunque también aumenta la dispersión
- Determinados segmentos del crédito privado incrementan la incertidumbre
Un entorno de crédito en constante evolución
A comienzos de 2026, los mercados de crédito mostraban fundamentales sólidos y valoraciones históricamente ajustadas. Este entorno se apoyaba en un crecimiento resiliente, un consumo sólido, un ciclo de inversión en activos fijos impulsado por la IA cada vez más acelerado y unas condiciones financieras aún acomodaticias. Desde entonces, la combinación de varios factores —entre ellos la incertidumbre geopolítica vinculada a Irán, el repunte de los temores de estanflación por la crisis energética y el mayor escrutinio de la disrupción asociada a la IA y al crédito privado— ha cambiado de forma significativa el panorama. Aunque la incertidumbre ha aumentado, la mejora de las valoraciones ha reactivado oportunidades que se habían debilitado en los últimos meses.
El conflicto con Irán eleva el riesgo de estanflación
El conflicto con Irán actúa como un catalizador de la estanflación, principalmente por el aumento de los precios de la energía y sus efectos sobre la inflación y la política monetaria. En este contexto, es probable que los bancos centrales retrasen nuevos recortes de tipos. En el caso del Banco Central Europeo (BCE), incluso podrían considerar un nuevo endurecimiento de la política monetaria, dado su mandato de controlar la inflación y la experiencia acumulada en 2022. Nuestra hipótesis de base sigue siendo que puede evitarse una recesión global. Sin embargo, este entorno probablemente endurecerá las condiciones financieras y debilitará el contexto favorable del que hasta ahora se han beneficiado los mercados de crédito. Estas condiciones suelen generar una mayor dispersión en los mercados de crédito.
La inversión en IA impulsa la oferta y genera oportunidades en crédito, aunque también aumenta la dispersión
A pesar del conflicto con Irán, la inteligencia artificial sigue siendo la principal fuerza secular que está transformando tanto las oportunidades como los riesgos en crédito. Nuestra visión es que la adopción de la IA será un proceso de varios años con impacto transversal en la economía y se desarrollará por fases. Según los análisis de nuestro equipo de tecnología, el despliegue de infraestructuras podría elevar la capacidad global de los centros de datos hasta los 331 GW de aquí a 2030. Esto requeriría aproximadamente 18 billones de dólares de inversión acumulada en todo el ecosistema, concentrada en su mayor parte en Estados Unidos. La construcción de la infraestructura informática de la IA —que incluye centros de datos, energía, redes e infraestructura de hiperescaladores— se ha convertido en un importante motor económico, como demuestra su contribución al crecimiento de EE. UU. en 2025. A nivel sectorial, este ciclo de capex está impulsando el crecimiento en tecnología, servicios públicos, equipos eléctricos y determinados segmentos del sector inmobiliario.
Todo indica que la adopción de la IA se extenderá al conjunto de la economía, con especial incidencia en los sectores de servicios. Esto podría aumentar la productividad anual en torno al 1%, aunque el impacto variará en función del grado de automatización. Es probable que el impacto inflacionista evolucione con el tiempo: la inversión en infraestructuras a corto plazo podría intensificar las presiones inflacionistas al tensionar las cadenas de suministro en economías ya ajustadas, mientras que una adopción más amplia transformaría las estructuras de costes, la dinámica laboral y el poder de fijación de precios.
El impacto de la IA en el crédito
Desde la perspectiva de los mercados de crédito, el ciclo de inversión en IA está generando necesidades de financiación elevadas y sostenidas que se canalizan cada vez más a través de los mercados de bonos. Las emisiones frecuentes y de gran volumen de entidades de alta calidad han restablecido concesiones atractivas en las nuevas emisiones, mientras que las estructuras de financiación garantizada y a nivel de proyecto ofrecen oportunidades adicionales de valor relativo para los inversores capaces de desenvolverse en entornos más complejos.
Al mismo tiempo, la creciente intensidad de capital de los modelos de negocio y el aumento del apalancamiento dan lugar a oportunidades de inversión más selectivas. Nos inclinamos por empresas con fuentes de ingresos diversificadas y equipos directivos sólidos, pues consideramos que están mejor posicionadas para gestionar la incertidumbre ligada al desarrollo tecnológico y rentabilidad de las inversiones.
El volumen previsto de emisiones también podría transformar las estructuras y los factores técnicos del mercado. En particular, esperamos que los emisores tecnológicos aumenten su presencia en los índices de bonos corporativos, especialmente en los mercados en dólares. Asimismo, creemos que el incremento sostenido de la oferta contribuirá a normalizar los diferenciales, ampliar la dispersión entre créditos y acentuar las curvas de crédito con el tiempo.
Más allá de las infraestructuras, la IA también está generando oportunidades —y riesgos— en empresas tradicionales expuestas a la disrupción. La reacción de estas compañías al entorno de incertidumbre podría dar lugar a cambios en la asignación de capital, como un mayor apalancamiento para financiar inversiones, operaciones de fusiones y adquisiciones o recompras de acciones. Esta dinámica se traduciría en importantes programas de financiación en los mercados de deuda, generando oportunidades allí donde los modelos de negocio subyacentes cuenten con ventajas competitivas sostenibles.
A medida que la IA se extienda por toda la economía, algunos sectores podrían verse afectados por la disrupción. Los recientes acontecimientos en el sector del software ponen de manifiesto la rapidez con la que puede cambiar el sentimiento del mercado. Los modelos de negocio SaaS (Software-as-a-Service) están cada vez más cuestionados a raíz de los avances en las capacidades de los modelos de IA. La elevada incertidumbre en torno al valor terminal de las empresas SaaS —que refleja las dudas sobre las hipótesis de crecimiento, el poder de fijación de precios y la aparición de nuevos competidores— ha provocado una fuerte corrección de las valoraciones bursátiles y el consiguiente aumento de las primas de riesgo de crédito. En este contexto, es fundamental identificar empresas con ventajas competitivas sostenibles. En el sector SaaS, estas ventajas competitivas pueden consistir en el control de datos propietarios, una integración más robusta con los clientes y el dominio de sus respectivos nichos de actividad. Esta selectividad es clave para evitar exposiciones crediticias con un mayor riesgo de resultados adversos a lo largo del tiempo.
Determinados segmentos del crédito privado incrementan la incertidumbre
Por otra parte, algunas áreas del mercado de crédito privado —en particular, los préstamos directos— añaden más incertidumbre. El rápido crecimiento, la relajación de los criterios de suscripción y la opacidad de las valoraciones, especialmente en sectores expuestos a la IA como el software, han afectado a emisores cotizados con exposición al crédito privado, entre ellos las sociedades de desarrollo empresarial (BDC) y las aseguradoras. La exposición concentrada a sectores potencialmente afectados por la disrupción de la IA, junto con el aumento de las solicitudes de reembolso por parte de inversores minoristas en fondos evergreen de crédito privado, ha incrementado la preocupación por el inicio de un ciclo crediticio en determinados segmentos del mercado de financiación privada.
En este sentido, consideramos que el crédito privado abarca mercados con perfiles de riesgo diversos, por lo que la dinámica de los préstamos directos no es representativa del conjunto de esta clase de activos. A pesar de las vulnerabilidades asociadas al riesgo de refinanciación, la opacidad de las valoraciones y una base de inversores potencialmente concentrada, no creemos que los riesgos del crédito privado sean sistémicos. El nivel de apalancamiento es, en general, moderado y la exposición del sistema bancario sigue siendo manejable. Sin embargo, dado el importante papel que ha desempeñado el crédito privado en el ciclo crediticio durante los últimos años —especialmente en el crédito corporativo de menor calidad—, las tensiones en este segmento podrían dar lugar a unas condiciones de financiación y unos criterios de suscripción más estrictos, así como a una mayor dispersión en los mercados públicos de crédito.
Perspectivas para el crédito
A pesar de la mayor incertidumbre y de los distintos riesgos, este entorno también ofrece nuevas oportunidades en los mercados de crédito. Salvo que se produzca un escenario extremo en el que el conflicto con Irán desencadene una recesión global, esperamos que la actividad económica mantenga un tono resiliente y que el ciclo crediticio continúe su curso, respaldado por un sólido crecimiento del PIB nominal. Prevemos que los diferenciales se muevan en un rango más amplio que en los últimos periodos. Aunque la mayor oferta y los riesgos de disrupción limitarán su evolución, los fundamentales continúan siendo favorables en un entorno de elevado crecimiento nominal y demanda sostenida de rendimiento. En este contexto, el aumento de los rendimientos totales, la mayor dispersión y un mercado primario más activo están mejorando el perfil de riesgo-rentabilidad para los inversores en crédito con un enfoque disciplinado.
Implicaciones para los inversores activos
Los inversores en crédito deberían priorizar compañías con flujos de caja estables y fundamentales sólidos, y aprovechar puntos de entrada atractivos generados por factores técnicos, más que por un deterioro de la calidad crediticia. Vemos especial valor en los vencimientos cortos e intermedios y en sectores como la banca, las telecomunicaciones y los servicios públicos. En cambio, recomiendo prudencia en las áreas cíclicas.
A nivel regional, el crédito denominado en euros ofrece rendimientos atractivos tanto en moneda local como con cobertura de divisa. Además, esperamos que su comportamiento sea más defensivo en un escenario de disrupción impulsado por la IA. En nuestra opinión, el mercado primario es un punto de entrada interesante para aumentar la exposición. A ello contribuyen el retorno de concesiones atractivas en las nuevas emisiones y la probabilidad de que, con el tiempo, una mayor dispersión termine reflejándose en los precios de los mercados secundarios.