¿Cómo de duraderas son las inversiones actuales en infraestructura de IA?
Más de la mitad de las inversiones relacionadas con la IA se destina a chips y hardware, aunque el rápido ritmo tecnológico puede acortar la vida útil de estos activos respecto al pasado. Los centros de datos diseñados para entrenar grandes modelos podrían perder valor a medida que evolucionen las cargas de trabajo de IA y la oferta se adapte a la demanda. Los emisores capaces de ajustar tanto la infraestructura como los balances a estos cambios tecnológicos estarán mejor posicionados para preservar la calidad crediticia y evitar activos obsoletos.
¿Generarán las inversiones en IA la rentabilidad prevista?
El potencial comercial de la IA es significativo, pero los plazos de adopción, los aumentos de productividad y la rentabilidad permanecen inciertos. Muchas empresas aún no saben cómo integrar la IA, y los ingresos derivados de la nueva infraestructura podrían tardar en materializarse o experimentar contratiempos temporales. Si el impulso esperado se retrasa, algunos proyectos podrían tener dificultades para alcanzar los objetivos de rentabilidad, lo que aumentaría el riesgo de retiradas de financiación o de un repricing en los mercados de crédito y renta variable
¿Podrían unas normas de concesión de préstamos más laxas aumentar la vulnerabilidad del mercado?
El crecimiento de la financiación relacionada con la IA ha dado lugar a estructuras más complejas y opacas, algunas de ellas con requisitos de concesión menos estrictos. Los recientes impagos en EE. UU., aunque no están directamente relacionados con la IA, han puesto de relieve retos e irregularidades, recordando a los inversores que el exceso y la opacidad pueden derivar rápidamente en situaciones de tensión más generalizadas. A medida que el riesgo se desplaza fuera de los canales bancarios tradicionales, los inversores deben permanecer atentos a los posibles efectos en cadena a lo largo de toda la estructura de capital.
La magnitud de la inversión relacionada con la IA ha convertido al sector en un motor relevante de la actividad económica estadounidense, pero esta dependencia también genera vulnerabilidad. En los mercados de crédito, este riesgo se refleja en la creciente proporción de emisores vinculados a la IA dentro del universo líquido de deuda corporativa de grado de inversión en USD. Actualmente, representan en torno a 1,2 billones de dólares en deuda, es decir, un 14% del universo, superando incluso a los bancos estadounidenses. Si se considerara como un sector independiente, este grupo sería el más grande del universo, lo que subraya hasta qué punto el ciclo crediticio está ahora estrechamente ligado a la trayectoria de la IA.
Si se debilitara la confianza en la viabilidad o sostenibilidad de las inversiones en IA, el impacto podría ser inmediato y de gran alcance, desencadenando una revalorización y un aumento de la volatilidad en los activos de riesgo. Entender la trayectoria de la IA se ha vuelto esencial para anticipar la evolución del ciclo económico y crediticio. También influirá cada vez más en la situación financiera de prácticamente todos los emisores, por lo que es imprescindible que los inversores en crédito realicen un análisis riguroso y mantengan una vigilancia constante.