4. ¿Es comparable el impacto del conflicto con el de la IA?
Junto con la fragmentación del orden geopolítico mundial, la IA es, probablemente, el mayor factor de disrupción global. En este contexto, Europa vuelve a quedarse rezagada al carecer de los principales facilitadores de la IA y de la tecnología que han protagonizado gran parte del crecimiento de Estados Unidos.
Sin embargo, el impacto de la IA podría ser menos perjudicial para Europa que la actual crisis de suministro si consideramos que la siguiente fase de su desarrollo dependerá menos de quién genere la tecnología que del uso eficaz que se haga de ella. Varios países europeos figuran actualmente entre los principales usuarios de herramientas de inteligencia artificial a nivel mundial, por lo que la brecha con EE. UU. no sería insalvable1.
Muchas empresas europeas son grandes corporaciones consolidadas, con datos, escala y bases de clientes sólidas que pueden aprovecharse. Para ellas, la IA representa menos una disrupción y más una vía para mejorar la eficiencia, reducir costes y reforzar los márgenes. Europa también cuenta con numerosas empresas HALO (activos físicos intensivos y de baja obsolescencia), como las compañías de utilities y de telecomunicaciones, que sustentan gran parte de la infraestructura crítica de la región.
Todos estos factores sugieren que la región podría ser menos vulnerable a la gran destrucción de empleo que la IA podría provocar a corto plazo. Aunque el impacto macroeconómico final de la IA es difícil de evaluar, Europa tiene una clara oportunidad para impulsar su productividad2 y mitigar parte del impacto que podría causar un conflicto potencialmente prolongado en Oriente Medio.