España (Spain), Inversores profesionales

Cambiarchevron_right
menu
search
Skip to main content
search

PERSPECTIVAS DE INVERSIÓN

Europa ante el conflicto con Irán: cuatro claves para los inversores

6 min leer
2027-04-13
Archivado info
Puede leer los artículos archivados en el sitio web. Tenga en cuenta la fecha de publicación al leer estos artículos antiguos.
Gargoyle figur on Notre Dame looking towards Eiffel Tower
Eoin O'Callaghan, Macro Strategist
Gargoyle figur on Notre Dame looking towards Eiffel Tower
Nicolas Wylenzek, Macro Strategist
Gargoyle figur on Notre Dame looking towards Eiffel Tower

Puntos destacados

  • Tras un comienzo de año que parecía prometedor, Europa se enfrenta ahora a una nueva perturbación de la oferta a medida que se intensifica el conflicto en Oriente Medio. En esta fase, se plantean dos posibles escenarios: un cese de las hostilidades a corto plazo, con un impacto económico relativamente limitado; o un conflicto prolongado que supondría un riesgo significativo para la recuperación gradual de Europa.
  • En cualquier caso, consideramos que el cambio de régimen en el viejo continente apenas se ha visto afectado y que la crisis podría incluso acelerarlo.
  • Es probable que un esfuerzo más decidido y coordinado para reforzar la competitividad y la autonomía estratégica genere mayores oportunidades de inversión, aunque a corto plazo convenga mantener cierta prudencia.
  • La inteligencia artificial sigue siendo un desafío clave para Europa, pero pensamos que la siguiente fase en su adopción podría impulsar la productividad pese a la incertidumbre geopolítica actual.
  • Desde una perspectiva de inversión a corto plazo, creemos que existe un argumento claro a favor de una mayor diversificación y una selección más cuidadosa dentro de las asignaciones a Europa.

1. ¿Cómo afecta el conflicto a Europa?

El conflicto en Oriente Medio, además de una tragedia humana, constituye para la economía global una perturbación de la oferta que se intensificará cuanto más dure el enfrentamiento. Para Europa, un conflicto prolongado sería particularmente perjudicial, ya que supondría la tercera gran crisis tras la pandemia y la guerra en Ucrania en poco más de cinco años.

Una guerra prolongada lastraría aún más la competitividad de la región en un momento en que muchas de sus industrias clave ya sufren los efectos de los elevados costes energéticos y la intensificación de la competencia desde China.

Si el conflicto concluyera de forma rápida, las economías global y europea sufrirían solo algunas secuelas y podrían salir prácticamente indemnes. Cuanto más se prolongue, mayor es el riesgo de que los daños sean duraderos. En el peor de los casos, podría derivar en un contexto de estanflación similar al de los años 70.

Recordemos cuáles eran nuestras principales previsiones al comienzo de este año:

  1. una probable recuperación del crecimiento impulsada por políticas monetarias laxas, expansión fiscal y desregulación en EE. UU.;
  2. una inflación superior a la prevista en la segunda mitad del año;
  3. y la recesión y estanflación como riesgos extremos.

Incluso en el mejor de los casos, la inflación podría repuntar antes y con más fuerza de lo esperado, mientras que el crecimiento podría estancarse temporalmente. Obviamente, estos escenarios empeorarían si el conflicto se prolongara. La confianza de los consumidores europeos, aunque respaldada por elevados niveles de ahorro, sigue siendo un factor clave que podría llevar a la economía de una desaceleración a una recesión.

2. ¿Qué implica para el cambio de régimen en Europa?

Al margen de los escenarios más extremos, consideramos que esta perturbación de la oferta no altera de forma fundamental el curso del cambio de régimen en Europa. El posible cierre del estrecho de Ormuz subraya la necesidad de reducir la dependencia europea de factores externos, como las importaciones de energía, el paraguas de defensa estadounidense o la disposición de China a adquirir bienes de alto valor añadido.

En consecuencia, consideramos que el conflicto podría acelerar la transición desde un modelo económico internacional centrado en las exportaciones hacia una economía más orientada al mercado doméstico.

Las señales de esta transformación ya han comenzado a manifestarse, como evidencia un pragmatismo creciente en la Unión Europea, sobre todo por parte de Alemania. En lugar de frenar la reforma, Alemania busca liderar, junto a un grupo reducido de Estados miembros, iniciativas clave como eliminar barreras comerciales internas, crear un mercado de capitales unificado y garantizar un suministro energético más estable y seguro.

Esta transformación del régimen genera nuevas oportunidades de inversión en los siguientes sectores:

  • Infraestructuras. Desde que Rusia invadió Ucrania, Europa ha progresado significativamente en la diversificación de su suministro energético. La crisis actual revela que, además de diversificar las fuentes, Europa debe reducir su dependencia de las importaciones. La clave está en acelerar la inversión en energías renovables y mejorar tanto la capacidad de almacenamiento como la interconexión de la red, de modo que el exceso de energía pueda redirigirse fácilmente al lugar donde más se necesite.
  • Defensa. Es probable que el conflicto proporcione un nuevo impulso al refuerzo de las capacidades de defensa europeas en ámbitos como la producción de drones e interceptores de misiles, así como a las tecnologías avanzadas basadas en IA.

3. ¿Cuál será la reacción de los responsables políticos?

Esta crisis plantea a los bancos centrales un dilema especialmente complejo. Subir los tipos demasiado pronto podría agravar cualquier posible recesión. Por otro lado, esperar demasiado podría desanclar las expectativas de inflación y, en última instancia, obligar a nuevas subidas de tipos. Los responsables políticos europeos se enfrentan a unas circunstancias especialmente difíciles debido a la fragilidad de la confianza de empresas y consumidores, el deterioro de la competitividad y las limitaciones de las finanzas públicas.

El momento y la magnitud de las subidas de tipos que apliquen los bancos centrales dependerán de:

  • la intensidad y la duración del conflicto;
  • el alcance de las medidas fiscales adoptadas para aliviar la presión sobre los consumidores y las empresas;
  • el impacto resultante sobre el crecimiento y el empleo.

Los responsables políticos también tendrán que lidiar con la creciente preocupación por la sostenibilidad de la deuda y la posible presión política en un momento en que las expectativas de inflación corren el riesgo de desanclarse de los valores de referencia, especialmente en el Reino Unido. Además, como las repercusiones del conflicto difieren dentro de la región, cabe esperar una mayor divergencia en las políticas. Por tanto, es probable que el Banco Central Europeo actúe con mayor rapidez y firmeza que el Banco de Inglaterra, dado su mayor enfoque en la inflación y las lecciones aprendidas de su respuesta relativamente tardía al inicio del ciclo de subidas en 2022.

4. ¿Es comparable el impacto del conflicto con el de la IA?

Junto con la fragmentación del orden geopolítico mundial, la IA es, probablemente, el mayor factor de disrupción global. En este contexto, Europa vuelve a quedarse rezagada al carecer de los principales facilitadores de la IA y de la tecnología que han protagonizado gran parte del crecimiento de Estados Unidos.

Sin embargo, el impacto de la IA podría ser menos perjudicial para Europa que la actual crisis de suministro si consideramos que la siguiente fase de su desarrollo dependerá menos de quién genere la tecnología que del uso eficaz que se haga de ella. Varios países europeos figuran actualmente entre los principales usuarios de herramientas de inteligencia artificial a nivel mundial, por lo que la brecha con EE. UU. no sería insalvable1.

Muchas empresas europeas son grandes corporaciones consolidadas, con datos, escala y bases de clientes sólidas que pueden aprovecharse. Para ellas, la IA representa menos una disrupción y más una vía para mejorar la eficiencia, reducir costes y reforzar los márgenes. Europa también cuenta con numerosas empresas HALO (activos físicos intensivos y de baja obsolescencia), como las compañías de utilities y de telecomunicaciones, que sustentan gran parte de la infraestructura crítica de la región.

Todos estos factores sugieren que la región podría ser menos vulnerable a la gran destrucción de empleo que la IA podría provocar a corto plazo. Aunque el impacto macroeconómico final de la IA es difícil de evaluar, Europa tiene una clara oportunidad para impulsar su productividad2 y mitigar parte del impacto que podría causar un conflicto potencialmente prolongado en Oriente Medio.

Implicaciones para los inversores

Dado el carácter potencialmente dual de los escenarios derivados de la guerra entre EE. UU. e Irán —un cese a corto plazo o un conflicto prolongado— y sus dispares implicaciones para las economías, los sectores y compañías europeas, nos inclinamos por una selección más cuidadosa y una mayor diversificación.

Renta fija
Creemos que existe el riesgo de que los bancos centrales europeos suban los tipos de interés por encima de lo que anticipan los mercados, lo que podría generar inestabilidad a corto plazo. También prevemos un enfoque cada vez mayor en la sostenibilidad de la deuda debido al aumento de los costes de su servicio y al probable apoyo fiscal a consumidores y empresas. Asimismo, seguimos de cerca cualquier riesgo político que pudiera poner en peligro el impulso reformista de Europa.

Renta variable
A medio plazo, esperamos que continúe la rotación del mercado europeo desde los grandes valores internacionales de Growth hacia los valores de tipo Value, como bancos y compañías de pequeña y mediana capitalización. Con todo, podrían producirse pérdidas a corto plazo, ya que los precios aún no reflejan plenamente el deterioro de las perspectivas económicas. Consideramos que existen oportunidades a corto plazo en sectores como las utilities, las energías renovables y otras infraestructuras vinculadas a la mejora de la seguridad energética y la digitalización.

Conclusión

Aunque la guerra entre EE. UU. e Irán supone una perturbación de la oferta cada vez más relevante para Europa, a la larga podría acelerar el actual cambio de régimen. Por ello, mantenemos un posicionamiento estructuralmente favorable hacia los activos europeos, con un enfoque más marcado en la diversificación y la selección. Por último, las señales de que Europa podría estar mejor preparada para la próxima fase de la IA sugieren que esta tecnología podría proporcionar un impulso de productividad muy necesario y generar un círculo virtuoso de oportunidades a largo plazo.

1 «Global AI adoption in 2025», Microsoft AI Economy Institute, 8 de enero de 2026. | 2 «AI adoption, productivity and employment: Evidence from European firms», BIS Working Papers No 1325, Iñaki Aldasoro, Leonardo Gambacorta, Rozalia Pal, Debora Revoltella, Christoph Weiss y Marcin Wolski, enero de 2026.

Los puntos de vista expresados en el presente documento son los de sus autores en el momento de su redacción. Otros equipos pueden tener diferentes puntos de vista y tomar diferentes decisiones de inversión. El valor de su inversión puede pasar a ser mayor o menor con respecto al momento de la inversión original. Aunque los datos externos utilizados se consideran fiables, no se garantiza su exactitud. Destinado exclusivamente a inversores profesionales, institucionales o acreditados.

Expertos

Manténgase al día de las principales noticias del mercado y nuestros diferentes puntos de vista

Más opiniones de nuestros expertos