En las últimas semanas, los sondeos apuntan a que los demócratas podrían obtener el control tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. Una victoria arrolladora de los demócratas daría mayor protagonismo a la sanidad, el coste de la vida, la protección del consumidor y otros ejes prioritarios de su campaña electoral.
El bloqueo legislativo derivado de un Congreso dividido o controlado por los demócratas y un presidente republicano limitaría el gasto adicional. Los rendimientos de los bonos del Tesoro podrían experimentar una menor presión al alza, aunque ese escenario sería menos favorable para el crecimiento económico.
La perspectiva de que en enero tome posesión un Congreso dividido o bajo control demócrata llevaría a los republicanos a acelerar la aprobación de sus principales medidas legislativas durante el periodo de sesiones saliente, justo antes de que termine el año. Entre las propuestas podrían figurar un incremento del gasto en defensa relacionado con la guerra de Irán, más fondos para la agricultura y cambios en las partidas destinadas a infraestructuras. En conjunto, estas iniciativas podrían suponer un aumento del gasto de hasta el 0,5% del PIB.
Sin embargo, con independencia del resultado electoral, el presidente Trump conservará la potestad para adoptar medidas ejecutivas en materia de comercio, regulación, política exterior y otros ámbitos.