Se perfila un cambio gradual
Más allá de esos sectores, prevemos un ajuste gradual en la asignación del capital, con un mayor peso de la inversión orientada al crecimiento frente a la remuneración al accionista.
El aumento de los dividendos y las recompras de acciones han sido un importante motor de la reciente revalorización de la renta variable japonesa. Si la presión política lleva progresivamente a las empresas a destinar más efectivo a inversiones que impulsen el crecimiento y la productividad, la rentabilidad para el accionista podría moderarse.
Esto reduciría el respaldo de los inversores a aquellas compañías cuya tesis de inversión dependa principalmente de la devolución del exceso de caja a los accionistas. Sin embargo, cuando el capital se asigna de forma productiva, una mayor inversión empresarial puede reforzar los fundamentos macroeconómicos de la reflación al impulsar la productividad, la demanda interna y los salarios.
Para los inversores, la consecuencia sería un cambio gradual en la composición de la rentabilidad, con un mayor peso del crecimiento de los beneficios frente a la remuneración al accionista.