¿Qué ha cambiado? La inflación.
Aunque son muchos los elementos que pueden influir en estos movimientos relativos, las expectativas de inflación constituyen el factor principal. Antes del conflicto en Irán, los mercados estadounidenses descontaban un escenario desinflacionista motivado por el posible impacto de la inteligencia artificial sobre el empleo.
Sin embargo, el conflicto en Irán ha desencadenado una crisis energética que ha empeorado las expectativas de inflación y reforzado las correlaciones positivas entre acciones y bonos. En este entorno, el aumento de la inflación eleva los tipos de interés y ejerce presión sobre ambas clases de activos. La consecuencia es una diversificación menos eficaz. Los resultados dependen más de la evolución del mercado que del equilibrio entre activos.
Con todo, creemos que esta situación es transitoria. Aunque la inflación pueda mantenerse elevada a corto plazo, las fuerzas desinflacionistas estructurales —principalmente los efectos de la IA— siguen intactas. A medida que este entorno vuelva a imponerse, ambas clases de activos podrían repuntar y, con el tiempo, las dinámicas tradicionales de diversificación se restablecerían.