España (Spain), Inversores profesionales

Cambiarchevron_right
menu
search
Skip to main content
search

OUTLOOK DE RENTA FIJA DE MITAD DE AÑO - CRÉDITO

Estrechamiento de los diferenciales, mayor dispersión

6 min leer
2027-01-04
Archivado info
Puede leer los artículos archivados en el sitio web. Tenga en cuenta la fecha de publicación al leer estos artículos antiguos.
Categories final
Campe Goodman, CFA, Fixed Income Portfolio Manager
Categories final
Rob Burn, CFA, Fixed Income Portfolio Manager
Categories final

El siguiente texto es un extracto del informe Perspectivas de inversión, en el que expertos de nuestra plataforma de inversión comparten sus ideas sobre las principales fuerzas económicas y de mercado que, según anticipamos, influirán en la construcción de carteras.

Aspectos destacados

  • Este año, los mercados de crédito se están enfrentando a dos enormes desafíos: el conflicto en Oriente Medio y la inteligencia artificial (IA). Ambos afectan más a la oferta que a la demanda, lo que requiere una estrategia distinta a la hora de posicionar la cartera.
  • En un entorno de shock de oferta, el crecimiento y la inflación evolucionan en direcciones opuestas, mientras que los tipos de interés y los diferenciales de crédito tienden a moverse conjuntamente —lo que implica que la duración ya no compensa el riesgo de crédito en la misma medida, lo que sugiere que los inversores podrían necesitar mantener una duración moderadamente inferior.
  • Las perturbaciones de la oferta afectan de forma desigual a los sectores y a los emisores, y esa disparidad se está manifestando en la mayor dispersión sectorial de la que hemos sido testigos en años, brindando oportunidades adicionales en la selección activa de crédito.
  • Los bonos de High Yield, los de mercados emergentes y los convertibles, así como el crédito titulizado, son los segmentos que consideramos más interesantes de cara al segundo semestre de 2026.

2026 comenzó con los mercados pendientes de los efectos disruptivos de la IA. Entre otras cosas, se preguntaban si tenían futuro las compañías que prestan servicios de software por suscripción o si, dentro de unos años, todos estaremos utilizando la «programación intuitiva» para crear nuestras propias aplicaciones. Las tires caían y los diferenciales crediticios oscilaban mientras los mercados se enfrentaban a la idea de que la revolución de la IA podía suponer un aumento de la productividad, una bajada de los precios y tal vez una situación de desempleo generalizado.

A finales de febrero, antes de que los mercados encontraran respuesta a esas preguntas, Estados Unidos atacó Irán. La prolongación del cierre del estrecho de Ormuz provocó un aumento de los precios no solo del petróleo y el gas, sino también de productos esenciales como los fertilizantes, el aluminio, el helio y otros compuestos químicos industriales. Fruto de ello, el mercado se encontró en la tesitura de valorar dos fuerzas muy diferentes al mismo tiempo.

Las tires de la deuda pública subieron y los diferenciales crediticios se ampliaron de forma notable. A finales de marzo, el conflicto se calmó, pero el estrecho permaneció cerrado casi por completo. Los mercados se dieron cuenta de que la guerra influía más en los precios, que subían con fuerza, que en el crecimiento, estable o solo ligeramente más débil; los beneficios aguantaron el tirón y los diferenciales crediticios no tardaron en recuperarse, incluso aunque las tires siguieran subiendo.

Perturbaciones en el lado de la oferta, no de la demanda

Las fuerzas determinantes de 2026 se relacionan con la oferta, en ningún caso con la demanda. La guerra en Oriente Medio constituye un shock de oferta agudo: inmediato, inflacionario y que recuerda a las crisis del petróleo de los años 70. La inteligencia artificial constituye el shock de oferta estructural: de avance más gradual y potencialmente desinflacionario, con capacidad para aumentar la productividad y presionar los precios a la baja. En el futuro, la IA tendrá una importancia enorme, pero pasarán años hasta que repercuta en los datos macroeconómicos. De momento gana el impacto agudo. La reapertura del paso de Ormuz ha comenzado, pero de manera parcial. Las perturbaciones de la oferta tienen un efecto prolongado, de manera que la dinámica inflacionaria se va a sentir durante meses, incluso cuando el estrecho esté completamente abierto.

La distinción descrita determina nuestra forma de abordar el posicionamiento de las carteras para lo que queda de año. En un entorno de shock de oferta, el crecimiento y la inflación evolucionan en direcciones opuestas, mientras que los tipos de interés y los diferenciales de crédito tienden a moverse conjuntamente. Cuando esto ocurre, la duración ya no compensa el riesgo crediticio. Por eso creemos que conviene mantener una duración algo menor que hace un año, no porque preveamos que los tipos van a subir, sino porque la capacidad de diversificación que los inversores esperan de la duración no es tan evidente en el régimen actual.

Un entorno propicio para la selección

El mismo régimen que debilita las ventajas de la duración como protección resulta favorable para la selección de sectores y valores. Las perturbaciones de la oferta afectan de forma desigual a los sectores y a los emisores, y esa disparidad se está manifestando en la mayor dispersión sectorial de la que hemos sido testigos en años. En promedio, los diferenciales han vuelto a niveles históricamente ajustados, lo cual obliga a adoptar una posición más defensiva ante el riesgo y a mantener liquidez para aprovechar los desajustes de los precios. Pero el promedio oculta las oportunidades. Bajo los estrechos diferenciales de los índices, la brecha entre ganadores y perdedores se ha ampliado, y ahí es donde se encuentra el valor. La inteligencia artificial está generando incertidumbre en torno a los ganadores y perdedores a largo plazo; los tipos de interés más elevados están poniendo de manifiesto diferencias en la calidad de las compañías que habían quedado ocultas durante la era de tipos cercanos a cero; y los inversores se han vuelto más selectivos hacia sectores sometidos a presión cíclica, como el software, la vivienda y ciertas áreas del inmobiliario comercial. Los niveles de valoración medios parecen altos, pero los títulos individuales aún pueden ofrecer un valor atractivo.

Los bonos de High Yield, los de mercados emergentes, el crédito titulizado y los convertibles son los segmentos que consideramos más interesantes de cara al segundo semestre de 2026. Sin embargo, pensamos que el cambio que define este año es el equilibrio, ya que el incremento de la dispersión ha generado valor en muchos sectores de crédito, y esto, en nuestra opinión, exige trasladar una parte del riesgo hacia el High Yield y los préstamos bancarios de mercados desarrollados, así como mantener una diversificación elevada.

High Yield global

En el contexto de estrechamiento de los diferenciales al que dio paso el llamado Día de la Liberación, el segmento de High Yield brindaba menos oportunidades que nunca a lo largo de nuestra trayectoria profesional. El panorama ha cambiado. Las dudas del mercado sobre las firmas de software —cuyos modelos de negocio podrían verse amenazados por los avances de programación que permite la IA— ha dado la oportunidad a los inversores de descubrir a las empresas llamadas a sacar partido de la IA o, al menos, a aquellas que ofrecen modelos difícilmente sustituibles. El sector de materiales de construcción es otro ámbito donde la debilidad del mercado de la vivienda ha generado oportunidades para invertir en emisores capaces de resistir un entorno débil y beneficiarse de una recuperación en la actividad de renovación de viviendas. Según nuestro punto de vista, la clave está en centrarse en ciertos emisores cuyo balance pueda parecer poco saneado actualmente, pero en el que un análisis crediticio pueda revelar una senda de mejoría convincente.

Mercados emergentes

La deuda corporativa de High Yield de mercados emergentes ha sido uno de nuestros sectores preferidos durante varios años. En cierta medida, esto no ha cambiado: las empresas de telecomunicaciones y de utilities con balances sólidos cotizan con descuento respecto a sus homólogas de los mercados desarrollados. No obstante, ante la mayor cantidad de oportunidades que brindan otras regiones, consideramos conveniente reducir de forma selectiva la exposición a los bonos corporativos de mercados emergentes. En nuestra opinión, la deuda soberana de mercados emergentes con grado de inversión sigue siendo poco atractiva.

Crédito titulizado

Dentro del crédito titulizado, vemos valor en reducir la exposición a valores de transferencia de riesgo de crédito (CRT) —actualmente instrumentos de corto vencimiento y comportamiento estable, con un potencial limitado de revalorización del capital— y rotar hacia titulizaciones hipotecarias estadounidenses no garantizadas por agencias, donde el mercado teme una repetición de 2022, algo que, en nuestra opinión, no está justificado. La calidad de concesión de crédito («underwriting») en el segmento non-agency ha sido sólida: Los ratios préstamo/valor suelen estar por debajo del 70% y los prestatarios presentan perfiles de crédito sólidos. También nos resultan atractivas las titulizaciones hipotecarias comerciales (CMBS) vinculadas a oficinas “de lujo”, donde muchas emisiones siguen descontando un nivel excesivo de estrés, a pesar del notable aumento en los desplazamientos y en las políticas de vuelta a la oficina. Consideramos adecuado reducir la exposición a obligaciones garantizadas por préstamos (CLOs) y reajustar las posiciones restantes hacia tramos con grado de inversión.

Préstamos bancarios

El poco atractivo relativo de los préstamos bancarios ha dado paso a una situación más favorable. Los criterios de concesión de préstamos siguen siendo menos estrictos que antes, pero la ampliación de los diferenciales lo compensa y la dispersión ha aumentado a medida que los inversores se han vuelto más selectivos. Vemos potencial para aumentar la exposición, en concreto, en los emisores del sector del software y la tecnología que se han visto afectados por los temores relacionados con la IA y están brindando oportunidades en el segmento de High Yield.

Bonos convertibles

Los bonos convertibles conservan todo su atractivo, sobre todo en los sectores tecnológico y biotecnológico, al combinar la participación en el capital de la empresa con protección frente a las caídas en un sector marginado por los mandatos tradicionales. Los bonos convertibles tuvieron buenos resultados en 2025 de la mano de la recuperación del sector biotecnológico, pero, teniendo en cuenta que las valoraciones parecen menos atractivas que hace un año, recomendamos reducir la exposición. En todo caso, seguimos creyendo que las ventajas estructurales de esta clase de activo no han variado.

Conclusión

Los diferenciales de crédito han revertido en gran medida la ampliación anterior, lo que deja las valoraciones del mercado en general relativamente exigentes en términos de diferenciales, si bien unas tires relativamente elevadas siguen apuntando a un atractivo potencial de rentabilidad total. En nuestra opinión, esto respalda una postura más defensiva en cuanto al riesgo de crédito y la necesidad de contar con suficiente liquidez para aprovechar posibles dislocaciones del mercado.

Ahora bien, el estrechamiento de los diferenciales de los índices no significa que no haya oportunidades. La dispersión entre sectores y emisores ha aumentado de forma significativa, y la media está ocultando un mercado más interesante bajo la superficie. En nuestra opinión, se trata de un entorno que favorece ser selectivo en el riesgo. A los inversores no se les remunera demasiado por invertir en una cartera media de crédito, pero no hay por qué concentrarse en los valores medios. Las mejores oportunidades se hallan en los títulos de crédito en los que el mercado ha penalizado en exceso unos fundamentales que siguen siendo sólidos.

Los puntos de vista expresados en el presente documento son los de sus autores en el momento de su redacción. Otros equipos pueden tener diferentes puntos de vista y tomar diferentes decisiones de inversión. El valor de su inversión puede pasar a ser mayor o menor con respecto al momento de la inversión original. Aunque los datos externos utilizados se consideran fiables, no se garantiza su exactitud. Destinado exclusivamente a inversores profesionales, institucionales o acreditados.

Expertos

Manténgase al día de las principales noticias del mercado y nuestros diferentes puntos de vista

Más opiniones de nuestros expertos