El potencial de esta estrategia cobra especial relevancia a medida que cambia el régimen de mercado. Muchas de las compañías con baja intensidad de capital que lideraron los mercados tras la crisis financiera global fueron capaces de generar sólidas rentabilidades durante un periodo prolongado sin requerir una gran inversión para crecer. La IA desafía actualmente parte de ese universo, dado su potencial para alterar los modelos de negocio consolidados. En respuesta, varias empresas con una baja intensidad de capital que antes dominaban el mercado deben ahora acometer fuertes inversiones para defender o ampliar su posición competitiva. Gran parte de esta inversión en IA se destina a la infraestructura física necesaria para su funcionamiento.
Esta nueva tendencia crea un contraste interesante. Muchas compañías vinculadas a la economía real son intrínsecamente cíclicas, pero no es posible ampliar su capacidad productiva de forma inmediata. En sectores donde años de escasa rentabilidad han desincentivado la inversión, incluso ligeras variaciones en la demanda pueden poner de manifiesto restricciones de la oferta e impulsar una marcada recuperación de los beneficios.
Como inversores en valor, consideramos que estos son precisamente los puntos de inflexión del ciclo capaces de crear oportunidades atractivas, tanto en modelos de baja intensidad de capital como en negocios de la economía real. A continuación, exponemos dos ejemplos prácticos.
Ejemplo uno: Creemos que algunas de las empresas perjudicadas en un primer momento por el encarecimiento de las memorias se encuentran ahora en condiciones de beneficiarse conforme la oferta se amplía. Tomemos como ejemplo este proveedor de informática, cuyos márgenes en el segmento de PC se reducen por el mayor coste de la memoria y el desfase a la hora de repercutir las subidas de precios. Este complejo entorno ha situado los beneficios a corto plazo por debajo de lo que la compañía podría generar a lo largo de un ciclo normalizado. Las acciones cotizan a un múltiplo de valoración bajo sobre estos beneficios deprimidos, mientras que su gran franquicia global, su destacada posición en el segmento empresarial y su sólido flujo de caja libre aportan la calidad subyacente necesaria. La estabilización del coste de las memorias y los primeros indicios de recuperación de los precios y los márgenes podrían actuar como catalizador de una rentabilidad superior a la del mercado.
Ejemplo dos: Consideramos que el liderazgo concentrado del mercado ha dejado oportunidades atractivas en empresas de alta calidad vinculadas a la economía real que han permanecido rezagadas. Un ejemplo ilustrativo es una compañía estadounidense de tecnología hídrica que ofrece soluciones para infraestructuras, tratamiento químico, detección de fugas y eficiencia en la gestión del agua. El envejecimiento de las infraestructuras, la creciente escasez de agua y la mayor presión sobre los sistemas de abastecimiento respaldan la demanda a largo plazo, mientras que la relativa estabilidad de sus beneficios y de su flujo de caja aporta la resiliencia financiera que buscamos. Las acciones cotizan a una valoración atractiva y el aumento de la inversión en infraestructuras hidráulicas podría contribuir a un crecimiento más sólido de los beneficios con el tiempo. La constatación de que esta demanda se traduce en una evolución más favorable de los resultados empresariales actuaría como catalizador de una rentabilidad superior a la del mercado.