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PERSPECTIVAS DE LA INVERSIÓN PRIVADA 2026

Qué deben tener en cuenta los inversores ante la etapa más madura del crédito privado

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2026-12-31
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Emily Bannister, Head of Private Credit
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Sonali Wilson, Lead Investment Director - Private Credit
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El crédito privado comenzó 2026 con su impulso habitual: una demanda sostenida por parte de los inversores, un conjunto de oportunidades en aumento y un peso cada vez mayor en las carteras institucionales. Sin embargo, el primer semestre del año también estuvo marcado por un cambio notable en el sentimiento del mercado. La atención suscitada por los reembolsos en fondos semilíquidos, los impagos y las tensiones financieras en algunos prestatarios ha puesto en duda la percepción del crédito privado como un activo resistente y en constante expansión.

En nuestra opinión, este contexto no altera la tesis de inversión a largo plazo del crédito privado. Apunta, más bien, a un mercado en transición desde una etapa de rápido crecimiento y entusiasmo generalizado —principalmente en el segmento corporativo— hacia un ecosistema más maduro y sofisticado, caracterizado por un escrutinio más riguroso, mayor dispersión, una creciente diversificación de las garantías y un foco cada vez mayor en la capacidad de las gestoras.

Varios de los factores estructurales que configuran el mercado del crédito privado no son nuevos: el conjunto de oportunidades se amplía más allá de los préstamos directos, los emisores evalúan alternativas de financiación públicas y privadas, y la banca se consolida como un socio clave para las gestoras de crédito privado. Lo que marca la diferencia en 2026 es que estas tendencias son ahora más visibles en el comportamiento del mercado, en los resultados de la concesión de crédito y en la evolución del conjunto del ecosistema crediticio.

De cara al segundo semestre del año, la clave no reside en si el crédito privado mantiene su atractivo, sino en cómo deben abordar los inversores un mercado más amplio, especializado y disperso. En este entorno, los resultados dependen de la evaluación del valor relativo, la capacidad de originación, la disciplina en el análisis del riesgo crediticio y el acceso a instrumentos de liquidez.

Temática 1: La interconexión entre los mercados públicos y privados redefine el conjunto de oportunidades

La creciente interconexión entre los mercados de crédito públicos y privados refleja la evolución del conjunto de oportunidades. Los emisores comparan cada vez más las distintas alternativas de financiación pública, privada y bancaria y valoran factores como la certeza en la ejecución, el coste del capital, la flexibilidad para estructurar las operaciones, los requisitos documentales y sus necesidades de financiación a largo plazo.

La financiación de centros de datos constituye un buen ejemplo de la creciente diversidad de herramientas de financiación a disposición de los prestatarios. Según un análisis de Wellington a partir de datos de PitchBook, entre enero de 2024 y junio de 2026 se realizaron 330 operaciones de financiación de centros de datos. En cuanto al número de transacciones, la banca y los mercados públicos representaron cada uno cerca de un tercio de la actividad, mientras que el crédito privado concentró aproximadamente una cuarta parte y las fuentes mixtas un 10%.

Gráfico 1

Gráfico de los bancos sensibles a los activos

Más que mostrar una fuente de capital dominante, este gráfico ilustra cómo las complejas necesidades de financiación encuentran respuesta en un conjunto diverso y cada vez más interconectado de fuentes de capital. Para las gestoras, esta dinámica podría reforzar la importancia de la capacidad de originación en distintos mercados, la evaluación del valor relativo, el rigor documental y la selección del riesgo.

Temática 2: El rigor en el análisis del riesgo crediticio cobra mayor protagonismo

A medida que el crédito privado se extiende a nuevos tipos de prestatarios, estructuras de garantías más diversas y distintos canales de financiación, el análisis del riesgo crediticio se vuelve más complejo. Las oportunidades en áreas como la inteligencia artificial, el desarrollo de centros de datos, las infraestructuras eléctricas o la financiación respaldada por activos podrían requerir capacidades distintas de las necesarias para los préstamos corporativos tradicionales basados en flujos de caja. Asimismo, la aparición de tensiones crediticias acentúa las diferencias entre las gestoras en aspectos como el rigor del análisis del riesgo crediticio, la calidad de la documentación y la gestión de las carteras.

La inteligencia artificial y el desarrollo de centros de datos son un claro ejemplo de este cambio. McKinsey estima que, de aquí a 2030, serán necesarias inversiones de capital en centros de datos por valor de aproximadamente 6,7 billones de dólares a escala mundial para satisfacer la demanda asociada a la IA.1 Es probable que la magnitud y el horizonte temporal de estas necesidades de financiación generen oportunidades en deuda en los segmentos de inmobiliario comercial, infraestructuras, financiación respaldada por activos y otros segmentos del crédito privado, aunque conviene tener presente que no todas serán homogéneas.

La reciente dispersión de los resultados también pone de relieve la importancia de un análisis riguroso del riesgo crediticio. Las tensiones crediticias se han hecho más evidentes en 2026, aunque su impacto no ha sido uniforme entre las distintas carteras. Entre las sociedades de desarrollo empresarial («BDC») cotizadas, la mediana de los préstamos en no devengo pasó del 0% en 2022 al 0,33% en el primer trimestre de 2026. Durante ese mismo periodo, el percentil 75 aumentó del 0,61% al 1,37%, mientras que el 25 se mantuvo en el 0%.2

Gráfico 2

Gráfico de los bancos sensibles a los activos

Esta divergencia indica que los recientes problemas crediticios asociados a los sectores del software y la tecnología se han concentrado en determinadas carteras, en lugar de extenderse de forma generalizada al conjunto del mercado. Aunque aspectos como las tasas de impago, los préstamos en no devengo, los intereses en especie y las operaciones de modificación y prórroga han recibido una mayor atención, las diferencias entre gestoras siguen siendo significativas.

Todo apunta a que parte de estas tensiones se ha concentrado en empresas financiadas durante el intenso periodo de competencia crediticia de 2021 y 2022, cuando las elevadas valoraciones y la abundante liquidez lastraban la disciplina en la evaluación del riesgo. Los datos del Índice Cliffwater Direct Lending muestran que los préstamos originados en 2021 y 2022 concentraban el mayor volumen de activos en no devengo al cierre del primer trimestre de 2026, con saldos más de 3 veces superiores a los de 2024 y aproximadamente 2,5 veces superiores a los de 2023.3

Para los inversores, esto significa que, al seleccionar una gestora, deben tener en cuenta no solo el rendimiento actual, sino también su capacidad de originación, la disciplina en el análisis del riesgo crediticio, la especialización sectorial, la capacidad para estructurar operaciones y la gestión de las carteras A medida que el mercado madura, la dispersión podría convertirse en un factor más decisivo para la rentabilidad que el mero crecimiento de la clase de activos.

Temática 3: La infraestructura y el acceso al mercado siguen evolucionando

El ecosistema del crédito privado también empieza a disponer de un conjunto más amplio de herramientas de liquidez, financiación y gestión del capital. De acuerdo con los datos de PitchBook, el capital captado para el mercado secundario de crédito privado se multiplicó por más de 14 entre 2023 y 2025. Al cierre del primer trimestre de 2026, el volumen captado representaba cerca del 75% del total obtenido en todo 2025.4

Gráfico 3

Gráfico de los bancos sensibles a los activos

El crecimiento de los vehículos de continuación, las transacciones de cartera y las soluciones del mercado secundario amplía el abanico de herramientas de liquidez y gestión del capital a disposición de los inversores, lo que les permite gestionar mejor su liquidez, reequilibrar sus exposiciones y acceder a oportunidades de crédito privado más allá de los compromisos con fondos primarios.

Al mismo tiempo, los bancos y las gestoras de crédito privado participan cada vez más en acuerdos de colaboración. Los acuerdos de financiación, las alianzas de originación, las relaciones de distribución y las operaciones de transferencia de riesgo contribuyen a articular un ecosistema de financiación más interconectado que el de hace apenas unos años.

En conjunto, esta evolución apunta a un mercado cada vez más institucionalizado y con un acceso más amplio a través de un mayor número de canales. Para los inversores, esta evolución requiere evaluar no solo la calidad de los activos, sino también las condiciones de liquidez, las estructuras de financiación, las oportunidades del mercado secundario y la solidez general de la plataforma de cada gestora.

Temática 4: La captación de capital mantiene el dinamismo, aunque es más selectiva

La captación de capital en el crédito privado se mantiene sólida, aunque tanto su ritmo como su composición son ahora más selectivos. Este hecho también se refleja en la forma en que se asigna el nuevo capital dentro del mercado del crédito privado. Según PitchBook, los préstamos directos representaron el 58,4% del total del capital captado en deuda privada en 2024. En el primer trimestre de 2026, esa cifra descendió al 31%, mientras que la captación de fondos se orientó hacia estrategias como la deuda de infraestructuras, el crédito inmobiliario, las situaciones especiales y otras oportunidades respaldadas por activos.5 En nuestra opinión, la principal conclusión en términos de inversión no es que una mayor parte del capital se canalice fuera de los préstamos directos, sino que los inversores diversifican su exposición entre un conjunto cada vez más amplio de oportunidades, en el que los tipos de prestatarios, las garantías, los perfiles de flujo de caja y los factores económicos pueden variar significativamente de una estrategia a otra.

Gráfico 4

Gráfico de los bancos sensibles a los activos

Algunos vehículos orientados al mercado minorista y determinadas estructuras cotizadas también siguen bajo presión. En abril, Moody's revisó a negativa su perspectiva sobre el sector de las BDC como reflejo de esta divergencia. Entre los factores que señaló figuran las presiones derivadas de los reembolsos, el elevado apalancamiento de las BDC cotizadas y las mayores dificultades para acceder a los mercados de deuda no garantizada y de renta variable.6 Estas circunstancias ponen de relieve la importancia de una adecuada gestión de la liquidez y del pasivo, especialmente en un mercado cada vez más diferenciado por las distintas estructuras y bases de inversores.

Todo ello apunta a una nueva fase de desarrollo del mercado marcada por una mayor selectividad. En nuestra opinión, la escala, la gestión de la liquidez, la estructura del pasivo y la diversificación de la exposición favorecerán cada vez más a las entidades de mayor tamaño y con más recursos, capaces de evaluar el valor relativo e invertir en los distintos segmentos del ecosistema crediticio.

Conclusión: perspectivas de futuro

El primer semestre de 2026 marcó una etapa de transición para el crédito privado. Si bien la clase de activos mantiene el respaldo de una demanda sostenida y de un conjunto cada vez más amplio de oportunidades, la rentabilidad dependerá cada vez menos del crecimiento generalizado del mercado y más de la especialización, la dispersión y la capacidad para identificar valor en los distintos segmentos del crédito privado.

Consideramos que este entorno podría favorecer a las gestoras que analizan el riesgo en todo el ecosistema crediticio, evalúan el valor relativo tanto en los mercados públicos como en los privados, gestionan la liquidez y la estructura del pasivo, y afrontan episodios de tensión con disciplina y experiencia.

En nuestra opinión, la maduración del crédito privado no responde tanto a los flujos de capital como a la creciente amplitud, profundidad e interconexión del ecosistema que sustenta esta clase de activos. El éxito de los inversores en este nuevo entorno dependerá de su capacidad para ignorar el ruido e identificar oportunidades cuya rentabilidad compense de forma adecuada la iliquidez y la complejidad del riesgo en un mercado de crédito privado cada vez más diverso.

1 Fuente: McKinsey Themes: Who's Funding the AI Data Center Boom, septiembre de 2025. | 2 Fuente: Análisis de Wellington, PitchBook. | 3 Fuente: Cliffwater Direct Lending Index, datos del tercer trimestre de 2026. | 4 Fuente: PitchBook. | 5 Fuente: PitchBook. | 6 Fuente: Moody's Global Credit Outlook, 2026.

Los puntos de vista expresados en el presente documento son los de sus autores en el momento de su redacción. Otros equipos pueden tener diferentes puntos de vista y tomar diferentes decisiones de inversión. El valor de su inversión puede pasar a ser mayor o menor con respecto al momento de la inversión original. Aunque los datos externos utilizados se consideran fiables, no se garantiza su exactitud. Destinado exclusivamente a inversores profesionales, institucionales o acreditados.

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