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La importancia de una exposición selectiva a la renta variable europea en 2026

6 min leer
2027-02-23
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Thomas Horsey, Equity Portfolio Manager
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Arthur Lui, Investment Specialist
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Aspectos destacados

  • Los indicadores adelantados respaldan nuestra visión constructiva sobre la renta variable europea de cara al próximo año, apoyada en el estímulo fiscal, la resiliencia del consumo y un contexto político favorable en su conjunto.
  • Aunque el entorno de la renta variable europea sigue siendo positivo en términos generales, la probable persistencia de una elevada dispersión entre ganadores y perdedores relativos subraya la necesidad de adoptar un enfoque activo muy selectivo.
  • Considerar la renta variable europea como una asignación independiente puede contribuir a generar alfa y, al mismo tiempo, diversificar la exposición a EE. UU. en un escenario geopolítico cada vez más fragmentado.
  • Identificamos oportunidades de inversión idiosincrásicas atractivas en los sectores de materiales de construcción, infraestructuras y consumo.

2025 fue un recordatorio de que Europa sigue siendo relevante (quizá más que nunca)

La renta variable europea subió con fuerza en 2025 y el MSCI Europe se situó entre los índices con mejor desempeño, como muestra el gráfico 1.

Gráfico 1

Diferencial entre rendimientos

Ni MSCI ni ninguna otra parte relacionada con la recopilación, la computación o la creación de los datos de MSCI ofrece garantías expresas o implícitas o declaraciones sobre dichos datos (o los resultados que se obtengan a partir de ellos), y todas esas partes renuncian expresamente a cualquier garantía de originalidad, exactitud, integridad, comerciabilidad o idoneidad para un fin determinado con respecto a cualquiera de esos datos. Sin perjuicio de lo anterior, en ningún caso MSCI, ninguna de sus filiales ni ningún tercero relacionado con la recopilación, la computación o la creación de los datos será responsable de ningún perjuicio directo, indirecto, especial, punitivo, consecuente o de cualquier otro tipo (incluida la pérdida de beneficios), aunque se haya notificado la posibilidad de tales perjuicios. No se permite la distribución o difusión adicional de los datos de MSCI sin el consentimiento expreso por escrito de MSCI.

Sin embargo, más importante que la rentabilidad en términos nominales fue el cambio en el sentimiento del mercado. Los inversores se están alejando de la narrativa habitual de que «Europa no puede crecer» y se muestran cada vez más dispuestos a respaldar un ciclo sustentado por las políticas públicas, la inversión y factores internos favorables.

Los argumentos en contra de la tesis de inversión en Europa son bien conocidos: envejecimiento demográfico, crecimiento crónicamente bajo, supuesto retraso tecnológico frente a EE. UU. y presión competitiva de China en sectores como la automoción y la fabricación. Si bien estos desafíos no han desaparecido, en nuestra opinión Europa no necesita «superar a EE. UU. en el ámbito de las grandes tecnológicas» para obtener una sólida rentabilidad en renta variable. Incluso pequeñas mejoras podrían ser suficientes para que Europa obtenga buenos resultados en 2026. No obstante, esto no implica que los beneficios se distribuyan de forma uniforme. De hecho, prevemos una creciente dispersión entre ganadores y perdedores relativos a medida que avance la transformación estructural de Europa, lo que creará un amplio potencial para que los inversores activos generen valor mediante una exposición selectiva.

La oportunidad es especialmente amplia por varios motivos:

  • el abanico de sectores atractivos, como el industrial, los servicios financieros, la atención sanitaria, la tecnología especializada, los materiales de construcción y la defensa;
  • el elevado número de empresas europeas que generan ingresos a escala global, pero cotizan con valoraciones propias del mercado europeo;
  • el descuento significativo de la renta variable europea frente a la estadounidense y en comparación con su propia media histórica. En el momento de redactar este artículo, la relación precio-beneficio (PER) del MSCI Europe se sitúa en 17,2 veces, frente a 27,8 veces en el caso del MSCI USA.

Desde la óptica de una cartera global, creemos que la renta variable europea puede desempeñar un papel cada vez más relevante como fuente de diversificación frente a EE. UU. gracias a su perfil de rentabilidad diferenciado y a las divergencias en valoración. Por tanto, consideramos que maximizar ese potencial de rentabilidad y diversificación requiere abordar la renta variable europea como una asignación independiente.

Un sólido punto de partida para 2026 basado en tres tendencias positivas

  1. Apoyo político e impulso fiscal. Tras el significativo recorte de tipos llevado a cabo por el BCE el año pasado, Europa ha iniciado 2026 en un entorno de políticas monetarias más expansivas. Por otro lado, son muchos los países europeos que destinan una proporción cada vez mayor del gasto fiscal a seguridad, defensa, infraestructuras y capacidad industrial. Un ejemplo es el esfuerzo coordinado de Alemania para invertir 500.000 millones de euros en proyectos de infraestructuras, clima y transformación durante la próxima década, lo que, en nuestra opinión, podría dar lugar a un ciclo de inversión interna más duradero de varios años.
  2. Mayor resiliencia del consumo. Los consumidores europeos se encuentran en mejor posición que en años anteriores. El crecimiento de los salarios reales y la mejora de los balances de los hogares constituyen factores favorables para el consumo en la región.
  3. Reforma y reconstrucción continuadas. Un aspecto poco valorado de la Europa actual es el elevado número de casos singulares de «reforma y reconstrucción» que siguen produciéndose en distintos países y sectores. Grecia es un buen ejemplo de cómo algunas economías europeas han mejorado estructuralmente desde la crisis financiera y de deuda soberana en 2009. El balance público es ahora más sólido. Una mayor proporción de la deuda está fijada a vencimientos más largos y con menores costes de financiación. Además, el contexto fiscal ha seguido mejorando gracias al aumento de los ingresos nominales impulsado por la inflación. El sistema bancario también ha experimentado una profunda transformación: los niveles de capital son considerablemente más elevados, mientras que los préstamos improductivos han retrocedido hasta alcanzar cifras más normalizadas en Europa. En este entorno fiscal más favorable, el Gobierno ha puesto en marcha diversas medidas destinadas a reforzar el crecimiento a largo plazo, como la reducción del impuesto sobre la renta, el aumento del gasto en defensa y distintas iniciativas para apoyar la expansión del crédito.

Áreas que requieren atención

Como inversores activos, prestamos especial atención a las oportunidades específicas en aquellos segmentos que, tanto a corto plazo como desde una perspectiva estructural, están mejor posicionados para beneficiarse de la evolución positiva que observamos en Europa. Estos incluyen:

  • Defensa y materiales de construcción. En el sector industrial, las empresas de defensa se encuentran en una posición favorable para beneficiarse de un crecimiento estructural derivado del aumento del gasto fiscal y las tensiones geopolíticas. El carácter duradero de estos factores constituye una ventaja adicional al reducir la sensibilidad a los ciclos económicos. Asimismo, creemos que los inversores deberían adoptar una visión más amplia de las infraestructuras nacionales. En este ámbito, destacan las empresas de materiales de construcción especializadas en soluciones de alto rendimiento. Las iniciativas regulatorias —como la «Ola de Renovación» de la UE y la «Norma de Viviendas del Futuro» del Reino Unido—, junto con la persistente escasez de vivienda, están impulsando nuevas inversiones en sistemas energéticamente eficientes.
  • Tecnología médica. Detectamos oportunidades atractivas en dispositivos médicos y servicios sanitarios, favorecidas por tendencias duraderas como el envejecimiento de la población y el mayor uso de pruebas diagnósticas tras la pandemia. Por ejemplo, observamos una demanda sostenida de soluciones dirigidas a personas de edad avanzada, como implantes ortopédicos, dispositivos cardiovasculares y sistemas de monitorización domiciliaria. Esta tendencia estructural favorece la generación de ingresos recurrentes y refuerza el poder de fijación de precios de los proveedores capaces de ofrecer servicios o procedimientos diferenciados.
  • Bienes de consumo básico. El fortalecimiento del consumo nos está permitiendo identificar oportunidades atractivas en diversas empresas europeas de bienes de consumo básico. En el sector de alimentación y bebidas, las tendencias hacia hábitos más saludables y los cambios legislativos favorecen a las compañías que reformulan sus productos con un mayor contenido en fibra y menos azúcar, sal y grasas saturadas.

La distribución de alimentos es otra área que requiere atención, ya que sigue siendo uno de los segmentos más defensivos en Europa. Esto se debe a su demanda no discrecional y a la resiliencia de sus flujos de caja. Además, el entorno inflacionista ha empujado a los consumidores hacia formatos más económicos, lo que genera oportunidades en canales de marca blanca, descuento y conveniencia. También pueden beneficiarse los minoristas con modelos híbridos capaces de rentabilizar sus inversiones en comercio electrónico y entrega de última milla.

Conclusión: oportunidades selectivas para inversores especializados

Mantenemos una visión positiva del entorno a corto plazo para la renta variable europea en 2026. Este escenario se apoya en una política monetaria expansiva, el estímulo fiscal y un consumo resiliente. Aunque las tensiones comerciales, los aranceles y la incertidumbre geopolítica podrían seguir lastrando los valores cíclicos con mayor exposición internacional, mantenemos una visión positiva sobre los sectores impulsados por la demanda interna, como la defensa, la atención sanitaria y los materiales de construcción.

Si bien conservamos una perspectiva optimista sobre la renta variable europea a corto plazo en 2026, a más largo plazo será fundamental identificar posibles puntos de inflexión en el ciclo de beneficios empresariales. En este contexto, vemos mayor potencial en las empresas bien posicionadas para mejorar sus beneficios desde niveles cíclicamente bajos. El entorno macroeconómico proporciona un apoyo adicional, si bien no es un requisito imprescindible para lograr una rentabilidad superior. A medida que los fundamentales se estabilicen y mejore el sentimiento, estas compañías podrían ofrecer un mayor potencial de rentabilidad, respaldado por el crecimiento de los beneficios empresariales y una revalorización selectiva.

Los puntos de vista expresados en el presente documento son los de sus autores en el momento de su redacción. Otros equipos pueden tener diferentes puntos de vista y tomar diferentes decisiones de inversión. El valor de su inversión puede pasar a ser mayor o menor con respecto al momento de la inversión original. Aunque los datos externos utilizados se consideran fiables, no se garantiza su exactitud. Destinado exclusivamente a inversores profesionales, institucionales o acreditados.

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