En el universo del private equity, el ecosistema del capital riesgo y la financiación del crecimiento ha sufrido una prolongada falta de liquidez tras el máximo de mercado de 20211. Esta circunstancia ha reducido considerablemente el número de operaciones de salida del capital (por medio de ofertas iniciales de venta, así como de fusiones y adquisiciones de las empresas no cotizadas), abocando a muchos gestores de private equity a buscar liquidez.
Ante este reto, ha aumentado la demanda de soluciones alternativas de liquidez para los socios inversores («limited partners» en el mundo anglosajón), los socios gestores (o «general partners»), los fundadores y los empleados. Una de ellas son las operaciones secundarias de private equity, es decir, la transferencia de un capital comprometido de un inversor a otro.
Pasado, presente y futuro de las inversiones secundarias de capital riesgo y las empresas en crecimiento
Históricamente, el recurso a operaciones secundarias en el mercado del capital riesgo y las empresas en crecimiento era muy inferior en comparación con el segmento de compra de empresas (o «buyout»). Esto ha cambiado en los últimos tiempos y su utilización en ese ámbito ha aumentado de forma notable2. Varios factores explican esta evolución:
El tamaño del mercado
En el pasado, el mercado de compra de empresas era mucho mayor que el de capital riesgo/crecimiento, lo que ha facilitado el desarrollo de un ecosistema de operaciones secundarias.
Qué ha cambiado
El número de fondos de capital riesgo y de financiación del crecimiento ha crecido en los últimos quince años3 y el mercado secundario ha ido ganando aceptación con el tiempo. Las operaciones secundarias encajan mejor ahora en el segmento del capital riesgo que hace unos años.
La disponibilidad de información
Históricamente, los fondos de capital riesgo han sido menos transparentes que sus homólogos de compra de empresas en lo que respecta a la información de las empresas privadas relativa a, por ejemplo, las finanzas, la operativa y los conocimientos del equipo directivo; también han sido restrictivos en cuanto a quién podía invertir en ellos. Todo ello ha dificultado que los compradores secundarios pudieran evaluar operaciones en ese universo.
Qué ha cambiado
Las restricciones se han suavizado con el tiempo y, gracias a que ha aumentado la participación de los compradores secundarios en este segmento, algunos han podido acceder a la información con mayor eficacia. A medida que las empresas no cotizadas maduraban y permanecían en manos privadas durante más tiempo, determinadas participaciones empezaron a ser habituales —y a concentrarse— en las carteras, mejorando la capacidad de los inversores para formarse opiniones sustentadas en el análisis fundamental.
Liquidez
Durante años, el capital riesgo y los inversores en fondos de capital riesgo obtenían liquidez y devolvían capital a sus inversores mediante las ofertas públicas de venta (OPV).
Qué ha cambiado
Al ralentizarse recientemente la actividad de OPV, ha aumentado la preocupación por la liquidez que mencionamos más arriba. Habida cuenta de que una de las principales funciones de las inversiones secundarias es ofrecer liquidez relativa, pueden encajar mejor en el universo del capital riesgo/crecimiento que cuando había más salidas a bolsa.
Los socios inversores lideraron la primera oleada de operaciones secundarias de capital riesgo/crecimiento, impulsadas por inversores que buscaban liquidez. Sin embargo, ahora que las necesidades de liquidez se han generalizado, los períodos de tenencia se han alargado y la disponibilidad de capital ha aumentado, los socios gestores están mostrando asimismo una mayor predisposición hacia las inversiones secundarias. De hecho, el volumen de operaciones secundarias de capital riesgo/crecimiento lideradas por socios gestores alcanzó una cifra de alrededor de 12.000 millones USD en 2025, lo cual supone un incremento de más del 40% respecto al año anterior.4