Los precios del petróleo han protagonizado intensos debates desde el inicio de la guerra en Irán a finales de febrero. Mientras avanza el conflicto, siguen fluctuando y permanecen sumidos en la volatilidad.
El gráfico 1 ilustra, a grandes rasgos, dos trayectorias muy diferentes en el ámbito de las materias primas:
- Históricamente, las mayores subidas en las cotizaciones del crudo han sido pasajeras y han estado motivadas por los temores a una crisis de oferta y a los posteriores cambios de tendencia. Antes del conflicto, los mercados esperaban mayoritariamente que el abaratamiento del petróleo, que llevaba varios años en marcha, continuara en 2026 de manera más moderada.
- El oro lleva inmerso en un mercado alcista desde finales de 2022, apuntalado en un primer momento por las compras de los bancos centrales y, posteriormente, por las entradas de flujos procedentes de ETF, aunque experimentando correcciones más pronunciadas en cuanto las posiciones alcanzan niveles excesivos.
Esta evolución pone de manifiesto que los inversores no deben considerar a las materias primas desde un posicionamiento geopolítico o inflacionario único. Por el contrario, harían bien en ir más allá de la superficie para fijarse en los distintos catalizadores y el papel en la cartera de cada una de ellas.