Renta variable
A pesar de los efectos del conflicto en Oriente Medio, las condiciones para la renta variable se han mantenido favorables, respaldadas por las sólidas revisiones de beneficios y un resiliente ciclo manufacturero. La fortaleza del ciclo global de beneficios y del ciclo macroeconómico es consecuencia del profundo impacto del cambio tecnológico y de la ola de inversión en capital que ha impulsado.
En casi todos los mercados, salvo Japón, prácticamente toda la rentabilidad acumulada por la renta variable en lo que va de año se ha debido al crecimiento del BPA. Dado que la rentabilidad ha estado vinculada a los beneficios, las valoraciones se han ajustado y no creemos que vayan a suponer un obstáculo.
De cara al futuro, la evolución del mercado dependerá de las previsiones de beneficios, que, en el caso de la renta variable global, apuntan a un crecimiento de entre el 10% y el 15% durante los próximos 12 meses, con cierto margen para una moderada expansión de las valoraciones. En nuestra opinión, las elevadas expectativas de crecimiento del BPA a corto y medio plazo están justificadas. Más allá de los beneficios, los balances se muestran fuertes y saneados, con un bajo nivel de deuda sobre fondos propios y elevados flujos de caja operativos en relación con la deuda.
Se observan las primeras señales de una mayor amplitud del mercado de renta variable. Entre ellas destaca el creciente interés por la cadena de valor de los grandes líderes de la IA, desde las empresas responsables del despliegue de infraestructuras hasta las dedicadas a los semiconductores, la energía y otros ámbitos de la economía. La reciente rentabilidad superior de las empresas estadounidenses de pequeña capitalización frente a las de gran capitalización, así como el menor rendimiento de los hiperescaladores con respecto a sectores como el industrial y los servicios financieros, también apuntan a que la rotación del mercado ya está en marcha. En este escenario, el repunte de la volatilidad podría provocar correcciones técnicas que, en nuestra opinión, representarían una oportunidad táctica para aumentar la exposición dada la solidez de los fundamentales.
Hemos adoptado una posición neutral en renta variable estadounidense. El crecimiento de los beneficios sigue siendo sólido y las valoraciones parecen razonables. Es probable que la oleada de salidas a bolsa dé lugar a una emisión neta de neutral a positiva este año. Si bien esperamos que el mercado absorba esta nueva emisión, el aumento de la emisión neta y el mayor tamaño de las operaciones podrían convertir la oferta de acciones en un factor adverso para el mercado durante los próximos 12 meses. No observamos un posicionamiento excesivamente concentrado entre los distintos grupos de inversores, aunque sí apreciamos señales de euforia en algunos segmentos, como los ETF apalancados.
Creemos que las expectativas de beneficios en Europa y el Reino Unido siguen siendo demasiado altas y el riesgo la estanflación es más evidente. Francia y Alemania se han visto perjudicadas por la competencia china, mientras que la inestabilidad política gala de cara a las elecciones presidenciales de 2027 podría lastrar la confianza del mercado. Dicho esto, queremos subrayar que nuestra visión sobre Europa no es pesimista y que podrían surgir sorpresas positivas, como avances en la reforma de los mercados financieros de la UE o una aceleración de la puesta en marcha de las medidas de estímulo fiscal en Alemania.
En comparación con Europa, nuestra convicción en renta variable de los mercados emergentes es mayor. En Asia, estas economías desempeñan un papel fundamental en la cadena de suministro de la IA. Además, la resiliencia mostrada por China durante el conflicto de Oriente Medio ha sido especialmente notable.
Nuestra posición respecto a Japón es neutral. El mercado sigue beneficiándose de las recompras de acciones, de una rentabilidad sobre el capital propio (ROE) elevada y en mejora, así como de las reformas corporativas. No obstante, nos preocupa el posible impacto negativo de la volatilidad de los tipos de interés y del tipo de cambio en un momento en que las valoraciones son, según algunos indicadores, más ajustadas que en mucho tiempo.