Las conclusiones de la cumbre respaldan el Plan Quinquenal de China, que hace hincapié en la modernización industrial, la autosuficiencia tecnológica y la innovación. Estados Unidos persigue objetivos similares. Y el resultado es una especie de «competencia regulada» entre las dos principales economías del mundo, cada una de las cuales aspira a superar a la otra en industria y tecnología. Debe señalarse que, aunque Estados Unidos y China mantienen una dinámica competitiva, mientras redactamos estas líneas el riesgo de una confrontación abierta es bajo.
Las recientes tensiones en torno a Venezuela y Groenlandia son, en nuestra opinión, otra prueba de la transición hacia la competencia. Mientras Washington tomaba medidas para afianzar lo que percibe como intereses vitales en el hemisferio occidental, Pekín adoptaba un planteamiento con una clara orientación al largo plazo respecto a sus intereses estratégicos. China está tratando de posicionarse como un posible contrapeso al enfoque más asertivo de los Estados Unidos, ofreciendo, en comparación, una mayor previsibilidad. Con todo, aunque persisten las tensiones internacionales, el contexto del mercado exterior para las empresas chinas parece haber mejorado en términos generales.
3. Una política de crecimiento a largo plazo que prioriza la «calidad» sobre la «cantidad»
En China continúa el cambio de rumbo estructural de la economía, desde un crecimiento liderado por el sector inmobiliario hacia motores de «calidad» impulsados por las innovaciones, como la inteligencia artificial (IA), la robótica, las energías renovables y los productos industriales de alta gama. Aunque esta transición constituye un obstáculo al crecimiento a corto plazo, es esencial para que China cumpla su último Plan Quinquenal, así como para la fortaleza y la sostenibilidad de la expansión económica a la larga.
Desde un punto de vista cíclico, la economía se centra en la «calidad» de la rentabilidad. China presentó su campaña «antinvolución» para hacer frente a una incapacidad crónica de traducir la competitividad en beneficios corporativos. La iniciativa del año pasado para frenar la sobreinversión y racionalizar el exceso de oferta en el sector fotovoltaico y en el de baterías de litio ha reportado avances iniciales en la recuperación de los márgenes. Esperamos que esta política se amplíe en 2026 y consolide la normalización de la rentabilidad del capital.
Por otra parte, China ha revisado su marco normativo con el fin de promover un mercado de capitales de «calidad». Entre otros cambios regulatorios, se han endurecido las condiciones para salir a bolsa y las normas de protección de los inversores, y se han creado incentivos a la rentabilidad de los accionistas, ignorados durante mucho tiempo por los responsables políticos. También se han puesto en marcha reformas dirigidas a estimular la participación en el mercado y promover la inversión en renta variable como un depósito de riqueza para los hogares. Es probable que la mayoría de estos proyectos tarden en fructificar, pero son la prueba del compromiso cada vez más firme de contar con un mercado bursátil fuerte a largo plazo.
Implicaciones para la inversión
Para los inversores, se trata de un punto de inflexión. El mercado de renta variable chino es más coherente con el marco político, goza de mayor credibilidad institucional y cuenta con un mayor respaldo estructural, lo que brinda oportunidades diferenciadas en una cartera internacional.
A medida que los inversores se interesen más por las bolsas chinas, quizá quieran saber qué áreas del mercado están mejor posicionadas para sacar partido de la evolución de la estrategia político-económica. Adoptando una perspectiva de largo plazo, destacan las siguientes:
- Innovación y fabricación avanzadas. Es probable que sectores como los semiconductores, la automatización y las energías limpias, que coinciden con el giro estratégico de China hacia la tecnología y la modernización de su industria, sigan recibiendo apoyo.
- Consumo nacional de servicios. A medida que la economía se reequilibre y se recupere la renta de las familias, la proporción del gasto en servicios de los consumidores nacionales podría converger con el de las economías desarrolladas.
- Acciones con dividendos elevados. En vista del respaldo político, cada vez más empresas recurren a los dividendos en efectivo, las recompras de acciones, las fusiones y adquisiciones y la emisión de acciones para impulsar el valor para el accionista.