4. Deuda de mercados emergentes. Como clase de activo, creemos que la deuda de mercados emergentes puede servir como catalizador de la rentabilidad y como fuente de diversificación de asignaciones de renta fija, sobre todo a los inversores europeos. Aunque en el pasado la deuda de mercados emergentes ha sido más cíclica y volátil que la de sus homólogos desarrollados, tenemos razones para ser estructuralmente optimistas en la clase de activo, dado que los riesgos proceden cada vez más de los mercados desarrollados, en vista de la confusa dinámica política de Estados Unidos.
Bajo nuestro punto de vista, los elevados rendimientos actuales de la deuda de mercados emergentes suponen una aproximación razonable de la rentabilidad prevista para este año. También confiamos en que la clase de activo se beneficiará de la moderación de las previsiones de impagos, teniendo en cuenta la posibilidad de que los ya sólidos fundamentos mejoren aún más los indicadores fiscales, exteriores y de crecimiento. El entorno macroeconómico también es favorable en términos generales: la inflación está controlada, hay margen para más recortes de tipos y los estímulos fiscales apuntalan el crecimiento global. Aunque los mercados de deuda de mercados emergentes han demostrado en buena medida su capacidad para resistir a los contratiempos geopolíticos en los últimos años, consideramos importante vigilar qué repercusiones tiene la dinámica de final de ciclo, la evolución de la política arancelaria de Estados Unidos y los riesgos geopolíticos. Combinados con la creciente divergencia política y fiscal entre países, es probable que esos factores impulsen aún más la dispersión, y ello reafirma la importancia de la selección de valores ascendente. Aunque, en su conjunto, las valoraciones actuales suponen un desafío, apreciamos segmentos interesantes, sobre todo en el alto rendimiento y en la deuda pública de mercados emergentes de menor tamaño.
Salvo que se produzca alguna conmoción imprevista, creemos que la deuda de mercados emergentes podría contribuir este año a la rentabilidad de una cartera bien diversificada gracias al contexto propicio al «carry», la posible compresión de los tipos y la actual debilidad del dólar.
Uso de la cartera: ingresos, rentabilidad y diversificación
5. Crédito titulizado. Este segmento del mercado de crédito nos parece una valiosa fuente de diversificación e ingresos potenciales en el marco de una cartera de renta fija multisectorial con un elevado grado de diversificación. En 2026, creemos que los sectores titulizados seguirán constituyendo una atractiva fuente de rendimientos frente a la deuda con grado de inversión, al contar con el apoyo de protecciones estructurales y menor sensibilidad a los diferenciales, lo que puede contribuir a mitigar los efectos de la volatilidad de los tipos. Para nosotros es esencial la exposición a los distintos motores económicos —consumo, vivienda e inmuebles comerciales— que ofrece el crédito titulizado, lo cual puede limitar la correlación con el crédito corporativo tradicional y mejorar la solidez de la cartera en un entorno macroeconómico incierto.
Por lo general, los fundamentos se han ido normalizando. Con todo, el rendimiento puede variar considerablemente según el subsector y el tipo de prestatario.
Algunos de los segmentos que consideramos más interesantes son:
- valores de titulización hipotecaria residencial no emitidos por agencias públicas,
- títulos garantizados por préstamos al consumo de mayor calidad, y
- valores respaldados por inmuebles comerciales.
También observamos cierto potencial en las titulizaciones respaldadas por préstamos corporativos, pues sigue favoreciéndoles la solidez de los fundamentales de los préstamos bancarios.
Uso de la cartera: ingresos, rentabilidad total y diversificación