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Renta fija: las claves que marcarán el rumbo del mercado este mes

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2027-05-31
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Marco Giordano, Investment Director
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¿Qué está impulsando los mercados?

  1. Powell se mantiene en la Fed: El Departamento de Justicia de EE. UU. ha archivado la investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, relacionada con los sobrecostes en la renovación de la sede de la Fed en Washington. El asunto será examinado, en su lugar, por el inspector general independiente de la Fed, sin que se presenten cargos en esta fase. En su rueda de prensa, Powell destacó la importancia de la independencia de la Fed ante las continuas amenazas y acciones legales por parte de la Administración Trump. Aunque la Casa Blanca ha archivado la investigación del Departamento de Justicia, Powell declaró que tiene la intención de permanecer en el FOMC como gobernador durante un tiempo, hasta que él y el Comité tengan la seguridad de que la amenaza de futuras investigaciones se ha disipado por completo. Señaló que esta decisión no es una respuesta a las críticas verbales al FOMC, sino más bien a la escalada hacia posibles acciones legales, que considera una amenaza suficiente para la independencia de la Fed como para justificar su permanencia. El solapamiento resultante —en el que Powell sigue siendo gobernador mientras se espera que Kevin Warsh asuma la presidencia— podría crear cierta incomodidad para el FOMC a corto plazo. Warsh superó recientemente un obstáculo clave para su confirmación después de que la Comisión Bancaria del Senado aprobara su nominación, y se espera una votación plenaria del Senado durante la semana del 11 de mayo.

  2. Los bancos centrales mantienen sus tipos sin cambios. En EE. UU., el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) mantuvo su tipo de interés objetivo sin cambios, entre el 3,5% y el 3,75%, en su reunión de abril, y conservó sus orientaciones prospectivas, lo que da a entender que la próxima decisión sobre los tipos probablemente será una bajada. Esta postura reflejaba la valoración del Comité de que, si bien la inflación podría repuntar a corto plazo, el mercado laboral —a pesar de las recientes mejoras— aún no se ha convertido en una fuente significativa de presión inflacionista. Dicho esto, la decisión puso de manifiesto las crecientes diferencias dentro del Comité. Tres participantes discreparon a favor de ajustar la declaración para reflejar una perspectiva más simétrica, indicando que había las mismas probabilidades de que el próximo movimiento fuera una subida o una bajada, mientras que un miembro (Miran) se mostró en desacuerdo y defendió una bajada inmediata de los tipos. El presidente Powell reconoció en la rueda de prensa que el «centro de gravedad» del Comité se está desplazando hacia una orientación más equilibrada, pero subrayó que era demasiado pronto para realizar ese cambio en esta reunión. Los cuatro votos en contra —los primeros desde octubre de 1992— ponen de relieve el creciente debate en torno a la trayectoria adecuada de la política monetaria, con algunos miembros que buscan eliminar el sesgo expansivo y preservar la flexibilidad para posibles subidas de tipos a finales de este año.

    En Europa, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra (BoE) también optaron por mantener sin cambios los tipos de interés oficiales, y los mercados perciben cada vez más que los responsables de la política monetaria se inclinan por evitar un error de endurecimiento excesivo y están dispuestos a tolerar una inflación superior al objetivo a corto plazo, siempre y cuando el crecimiento y la situación financiera de los hogares se mantengan estables. El Banco de Japón (BoJ) también optó por mantener los tipos y adoptó un tono cauteloso, haciendo hincapié en salvaguardar el crecimiento y centrándose en los riesgos a la baja. Los bancos centrales están optando por un tono decididamente pragmático, dada la amplia dispersión de los resultados tanto en materia de inflación como de crecimiento. Si la inflación vuelve a acelerarse de forma más persistente, esta cautela podría parecer un retraso costoso más que una medida prudente, pero los mercados están dando a los responsables políticos el beneficio de la duda. Por otra parte, un sesgo de flexibilización persistente corre el riesgo de afianzar la inflación de los precios de los activos y debilitar la credibilidad del banco central, desanclando así las expectativas de inflación a largo plazo. En el momento de redactar este informe, la mayoría de los bancos centrales (con la notable excepción de la Fed) se preparan para subir los tipos a finales de año.

  3. Precios del petróleo. El estrecho de Ormuz sigue estando prácticamente cerrado al tráfico comercial habitual, y solo se permiten movimientos ocasionales de buques debido a las restricciones iraníes vigentes y al bloqueo naval estadounidense. Aunque Estados Unidos e Irán mantienen el contacto a través de intermediarios, las conversaciones se han centrado en la secuencia de medidas (restablecer primero el acceso limitado a Ormuz y aplazar las cuestiones nucleares a una fecha posterior), lo que sugiere que incluso una reapertura parcial no supondría una verdadera normalización. Al mismo tiempo, Estados Unidos parece estar adoptando una postura destinada a gestionar la situación a largo plazo, con una presencia inusualmente numerosa de portaaviones diseñada para proporcionar vigilancia, protección a los convoyes y flexibilidad, más que para señalar una escalada inminente. Irán, por su parte, sigue recurriendo a tácticas de «zona gris» —aprobaciones selectivas de tránsito, presión a través de los mercados de seguros y amenazas periódicas de interrupción— para elevar el coste de la normalización sin provocar un cierre total. Los mercados siguen esperando que los precios del petróleo bajen a finales de año, pero con una prima de riesgo geopolítico persistente que se refleja en precios mucho más altos en comparación con los niveles anteriores al conflicto.

  4. Los Emiratos Árabes Unidos abandonan la OPEP. Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han anunciado que abandonarán la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a partir del 1 de mayo, una medida de la que se venía hablando desde hace varios años, a pesar de que su momento de aplicación resulta sorprendente en medio del actual conflicto regional. Las tensiones entre los EAU y Arabia Saudí se han centrado en la política petrolera, ya que los EAU buscan una mayor producción para monetizar lo que consideran un activo con potencial de depreciación, mientras que Arabia Saudí ha dado prioridad al equilibrio del mercado y a la estabilidad de los precios. Aunque los EAU representan actualmente alrededor del 8,5% de la producción de la OPEP+, su salida por sí sola no socava al grupo. El mayor riesgo es una posible erosión de la cohesión si otros miembros siguen su ejemplo. Una fragmentación sostenida podría remodelar el comercio, los flujos de capital y la integración regional con el tiempo, con posibles implicaciones crediticias en las fases posteriores si ello da lugar a un crecimiento más débil, una menor inversión extranjera directa o una diversificación más lenta.

  5. Los datos económicos se mantienen fuertes. Los datos recientes sobre la actividad en EE. UU. siguen apuntando a una resistencia subyacente tanto en la demanda de los consumidores como en la de las empresas. Las ventas minoristas, excluidos los automóviles y la gasolina, se han mantenido en general en terreno positivo, lo que indica que el gasto de los hogares se ha mantenido firme a pesar del aumento de los tipos de interés, los elevados precios de la energía y la incertidumbre reinante. La tendencia general es coherente con un crecimiento constante de los ingresos y unos balances que siguen siendo sólidos. En el ámbito empresarial, los pedidos de bienes duraderos, excluido el transporte, también siguen siendo positivos, lo que pone de relieve la continua disposición de las empresas a comprometerse con inversiones de capital a más largo plazo. En conjunto, estos indicadores refuerzan la opinión de que la demanda interna de EE. UU. se está desacelerando marginalmente, pero sigue estando lejos de ser contractiva: este es un contexto importante para los responsables de las políticas monetarias que deben gestionar el equilibrio entre enfriar la inflación y preservar el impulso económico. Fuera de EE. UU., el panorama es algo más heterogéneo, ya que los índices PMI apuntan a un debilitamiento de la actividad subyacente, pero también a una inflación persistente. Quizá los datos de un solo mes sean demasiado ruidosos para determinar una dirección, pero el deterioro en la zona del euro es notable en comparación con otras economías.

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