Durante el mes de diciembre, los rendimientos de los bonos soberanos aumentaron en la mayoría de las regiones, continuando con la tendencia al alza que comenzó en la segunda mitad de octubre. La Reserva Federal aplicó otra bajada de tipos, tal y como se esperaba, pero se mostró cautelosa con respecto a futuras medidas de flexibilización monetaria. Los diferenciales se redujeron ligeramente en la mayoría de los sectores, lo que generó rentabilidades superiores en comparación con los bonos soberanos.
Resumen ejecutivo del año
Tras dos años de beneficios excepcionales, 2025 resultó ser otro año fuerte para los mercados globales. La preocupación inicial sobre los aranceles generalizados de EE. UU. provocaron una venta masiva en abril, pero los mercados se recuperaron cuando las tensiones comerciales se aliviaron y la Reserva Federal reanudó su ciclo de flexibilización junto con otros bancos centrales. A pesar de la persistente inflación por encima del objetivo del 2% de la Fed y de la incertidumbre geopolítica, los activos de riesgo superaron la «muro de preocupaciones» (mercado dominado por preocupaciones), respaldados por los sólidos beneficios empresariales y los temas de inversión impulsados por la inteligencia artificial.
El índice S&P 500 obtuvo una rentabilidad cercana al 18%, lo que supone su tercer año consecutivo de rentabilidades de dos dígitos, mientras que la renta variable internacional (global ex EE. UU.) superó a la estadounidense. Los mercados de crédito obtuvieron rentabilidades de entre el 5% y el 9%, gracias al estrechamiento de los diferenciales y a los sólidos fundamentales, mientras que muchos sectores de renta fija registraron ganancias de más del 9%, ya que los recortes en los tipos de interés compensaron la volatilidad de las tires a largo plazo. Las materias primas tuvieron un comportamiento desigual: los precios del petróleo cayeron por las preocupaciones sobre el exceso de oferta, pero el oro subió más del 60%, impulsado por las compras de los bancos centrales y la demanda de activos refugio.
De cara al futuro, 2026 comienza con los rendimientos de los bonos gubernamentales globales por encima del 3% y los diferenciales de crédito en mínimos de hace varios años. La incertidumbre política, los riesgos arancelarios y las dudas sobre la rentabilidad de la inteligencia artificial sugieren que la selección y diversificación de valores seguirán siendo fundamentales para navegar por la siguiente fase de este ciclo.