Bonos de alto rendimiento globales
Los mercados de high yield se han visto muy afectados por la corrección bursátil del sector tecnológico, en la que las cotizaciones de los emisores de software han sufrido el ajuste más severo. En algunos casos, la reacción del mercado parece motivada en mayor medida por la percepción general del riesgo que por la debilidad concreta de un emisor. Creemos que este probable exceso de corrección puede haber dado paso a oportunidades idiosincrásicas, en las que los atractivos rendimientos actuales compensarían el riesgo crediticio. Desde una perspectiva regional, consideramos más interesantes las valoraciones en Europa frente a Estados Unidos, sobre todo una vez ajustadas las diferencias en la composición sectorial y de las calificaciones. El segmento high yield europeo está más orientado hacia su mercado interior, ya que gran parte de la emisión procede de los sectores de suministros públicos y servicios. Los emisores europeos igualmente suelen tener mejores calificaciones que los estadounidenses. Esperamos que esta composición en general más defensiva mitigue el impacto de las perturbaciones globales exógenas.
Préstamos apalancados
Los préstamos apalancados han sufrido su mayor caída mensual desde septiembre de 2022, al haber amplificado el efecto del episodio de ventas generalizadas por su considerable exposición a los emisores tecnológicos y de software (alrededor del 20% en el momento de redactar estas líneas).
Fruto de ello, la dispersión entre emisores se ha incrementado hasta el punto de que, en nuestra opinión, las valoraciones de algunas emisiones podrían haber caído muy por debajo de su valor intrínseco. Pensamos que este contexto puede brindar oportunidades para ampliar de forma selectiva la exposición a emisores con modelos de negocio sólidos.
Tramo de riesgo intermedio de las CLO
Los tramos de riesgo intermedio de las CLO (tramos de deuda respaldada con calificación habitual de AA a B) se han mostrado relativamente robustos hasta ahora y, a nuestro parecer, es posible que aún no reflejen en su totalidad la posibilidad de una desaceleración generalizada en la economía y el ciclo crediticio. Esta circunstancia contrasta con la evolución del mercado subyacente de préstamos apalancados, en el que los precios han empezado a ajustarse a las mayores expectativas de impago. Pero, en la medida en que los tramos de riesgo intermedio de las CLO son, en última instancia, agrupaciones de préstamos apalancados, siguen siendo sensibles a los riesgos de cola en el mercado de préstamos apalancados ante un eventual deterioro de los fundamentos crediticios, si bien las protecciones estructurales y la diversificación en las carteras de CLO pueden mitigar algunos de estos riesgos.
Los precios de la energía son otro factor que merece nuestra atención. Aunque el alza de los precios del petróleo pueda afectar a ciertos sectores como el transporte y los bienes de consumo discrecional, la exposición de los bonos CLO a emisores energéticos ha disminuido de forma notable en los últimos diez años, y ello ha limitado el posible impacto de la volatilidad asociada a las materias primas. En términos generales, consideramos posible que los diferenciales se amplíen aún más antes de que el sector ofrezca puntos de entrada más atractivos. De momento recomendamos orientarse hacia casos puntuales de oportunidades potenciales que están surgiendo.