¿Están justificadas las preocupaciones en torno a la inversión en infraestructura de IA, los modelos de código abierto y el suministro chino de chips de memoria?
Es lógico que los inversores sometan la situación a un mayor escrutinio tras un ciclo tan alcista. Identificamos tres áreas clave que requieren un análisis detallado. En primer lugar, algunos grandes proyectos de infraestructura de IA parecen incluir acuerdos de financiación complejos, como las garantías aportadas por los propios proveedores. Se trata de estructuras que merecen un análisis minucioso, pues un endurecimiento de las condiciones de financiación, una menor disponibilidad de fondos o cambios en la confianza del mercado podrían afectar a los valores vinculados a la IA, incluso si la demanda final se mantiene sólida.
En segundo lugar, a ciertos inversores les preocupa que los modelos de IA de código abierto, más eficientes y económicos, reduzcan la necesidad de hardware de coste elevado. Consideramos que la relación presenta más matices: una IA más asequible facilita y amplía su adopción, lo que podría elevar la demanda total de capacidad de cómputo con el tiempo. Si la IA se vuelve más barata y sencilla de desplegar, es posible que más empresas y consumidores encuentren casos de uso que justifiquen una mayor potencia de cálculo.
En tercer lugar, han vuelto a surgir preocupaciones en torno al suministro chino de chips de memoria. Sería conveniente vigilar de cerca su evolución, sobre todo en lo relativo a los mercados de memoria convencional a medio plazo. Sin embargo, con los datos disponibles en la actualidad, no vemos indicios claros de un repunte de la oferta a corto plazo en los segmentos de memoria para IA más avanzados. En nuestra opinión, la restricción inmediata en la memoria de alto ancho de banda (HBM) sigue siendo significativa.